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El enoturismo posiciona a Senillosa como destino vinícola en Neuquén

Senillosa se consolida como un punto clave para el enoturismo en Neuquén, ofreciendo un atractivo recorrido por sus viñedos y la cultura vitivinícola regional. Las bodegas locales brindan experiencias que fomentan la economía y el empleo en la zona, mientras que el apoyo gubernamental impulsa la producción vitivinícola desde hace más de dos décadas.

Por Gladis Gutiérrez4 min de lectura
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El enoturismo posiciona a Senillosa como destino vinícola en Neuquén

El enoturismo se ha convertido en un pilar fundamental para Senillosa, una localidad de Neuquén que se perfila como un atractivo turístico en la Patagonia argentina. Las bodegas Puerta Oeste, Impasse y Fincas del Limay son algunos de los referentes que están trabajando para dar a conocer la identidad vinícola de la región, ofreciendo a los visitantes experiencias que combinan la cata de vinos, la gastronomía local y un inmersivo contacto con los viñedos.

Estas bodegas, que operan como prestadores turísticos habilitados, están consolidando sus propuestas para atraer a un público creciente que busca vivir la experiencia del vino en un entorno natural. Las visitas a los viñedos incluyen recorridos por los procesos de elaboración del vino, degustaciones guiadas y eventos que fomentan la cultura local, aportando a la economía regional mediante la generación de empleo.

La provincia de Neuquén ha respaldado el desarrollo de la viticultura en la zona a través de políticas productivas implementadas en los últimos 20 años. El periodo de mayor expansión fue entre 1999 y 2002 cuando se plantaron numerosas hectáreas de viñedos. Desde entonces, el Programa Vitivinícola del Centro PyME-ADENEU ha proporcionado asistencia y financiamiento a los emprendimientos, asegurando la continuidad del crecimiento del sector.

Actualmente, Senillosa cuenta con cinco productores que elaboran vino de manera artesanal, en una región donde se cultivan variedades como Malbec, Cabernet Franc, Torrontés Riojano, Chardonnay y Pinot Noir. Entre ellos, la bodega Puerta Oeste, establecida por Viviana Goldstein y Julio Penrós, destaca por su producción limitada a entre 4.000 y 5.000 botellas anuales, utilizando solo uvas de su propio cultivo.

Viviana Goldstein subraya la importancia del apoyo local recibido a lo largo de los años y cómo han ido integrando la enoturística en su propuesta. A través de pequeños eventos y la inclusión de la cultura regional, han logrado diversificar su oferta y atraer a más visitantes. Recientemente, participaron de la feria "Caminos y Sabores" en Buenos Aires, una plataforma que les permitió dar a conocer aún más su producción y la localidad misma.

En este sentido, el enoturismo no solo enriquece la oferta turística de Senillosa, sino que también promueve un flujo de visitantes que contribuyen a la economía local, generando un impacto positivo en la comunidad. Las iniciativas de las bodegas siguen diversificándose, marcando un futuro prometedor para la viticultura en la Patagonia.

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