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El estancamiento del coeficiente intelectual en las últimas generaciones

La disminución del coeficiente intelectual, fenómeno conocido como "efecto Flynn negativo", ha sido observado en diversas naciones desarrolladas, incluida Argentina. Este estancamiento se atribuye a factores ambientales como la era digital y crisis socioeconómicas.

Por Gabriel Zurdo4 min de lectura
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El estancamiento del coeficiente intelectual en las últimas generaciones

Desde principios del siglo XX, el coeficiente intelectual (CI) ha mostrado un crecimiento sostenido en muchas partes del mundo, un fenómeno que fue documentado por el investigador neozelandés James Flynn. Sin embargo, las investigaciones más recientes indican que, a partir de la última parte del siglo XX, este crecimiento ha comenzado a revertirse, dando paso a lo que se conoce como "efecto Flynn negativo". Este fenómeno se manifiesta mediante una disminución en las puntuaciones de CI, especialmente en países desarrollados, incluida Argentina.

Los factores ambientales son considerados los principales responsables de este cambio, más que los genéticos. Entre ellos, se destacan el uso intensivo de las redes sociales, la exposición continua a las pantallas y un estilo de vida asociado a la dependencia tecnológica. Estas condiciones impactan negativamente en la capacidad de atención, el sueño y la consolidación de aprendizajes, particularmente en la población joven de 12 a 25 años. Esto ha llevado a un cambio en la forma en que las personas procesan la información, afectando áreas como la memoria y el pensamiento crítico.

En Argentina, los síntomas de este estancamiento son evidentes al comparar estudios a lo largo de varias décadas. Originalmente, investigaciones mostraron un aumento significativo del CI entre generaciones, pero las evaluaciones más recientes indican que este aumento se ha estancado. La Generación Z y los nacidos en el nuevo milenio han evidenciado que las mejoras en las puntuaciones de CI han alcanzado un punto máximo, similar a lo que ocurre en otros países del mundo.

Lejos de implicar una disminución de las capacidades mentales, este estancamiento refleja cambios en las condiciones sociales y educativas. Factores como las crisis socioeconómicas recurrentes en Argentina y la calidad variable de la educación juegan un rol vital en este contexto. A su vez, una creciente inclinación hacia la comodidad tecnológica ha hecho que las personas ejerciten menos su memoria, confiando más en los dispositivos digitales para realizar tareas cotidianas.

Además, se observa un deterioro en el hábito de lectura de textos complejos, lo cual históricamente ha fomentado el desarrollo del pensamiento crítico. Las particularidades de la cultura digital contemporánea, que fomenta la exposición constante en redes sociales y un consumo rápido de información, están cambiando la manera en que las nuevas generaciones interactúan con el conocimiento.

Es fundamental considerar que este fenómeno no solo afecta el CI, sino que también puede tener repercusiones en otras habilidades cognitivas importantes. Aunque ciertas capacidades visuales y espaciales podrían mantenerse, la memoria, la comprensión verbal y el razonamiento crítico evidencian un debilitamiento preocupante, lo que abre un debate sobre el futuro de la educación y el acompañamiento en el uso de tecnología en los jóvenes.

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