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El eucalipto, un árbol que aumenta el riesgo de incendios en España

La introducción del eucalipto en España se ha transformado en un tema de debate a raíz del aumento de incendios forestales. Este árbol, que inicialmente se plantó para la industria papelera, presenta características que incrementan la inflamabilidad y afectan la biodiversidad, lo que ha llevado a que se lo considere una especie invasora.

Por María Santos Viñas4 min de lectura
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El eucalipto, un árbol que aumenta el riesgo de incendios en España

En los últimos años, España y Portugal han enfrentado una grave crisis de incendios forestales, siendo el eucalipto uno de los puntos de conflicto en este contexto. Este árbol, que fue introducido en la Península Ibérica para la estabilización de suelos y como materia prima para la industria papelera, ha comenzado a mostrar un comportamiento que favorece la propagación del fuego. Investigaciones indican que la especie predominante, Eucalyptus globulus, contribuye a aumentar la peligrosidad de los incendios debido a su elevada altura y a la producción de aceites inflamables en su madera.

Greenpeace ha advertido que, además de las características del eucalipto, la presencia de vegetación circundante juega un papel clave al actuar como un conductor del fuego hacia las copas de los árboles. Este fenómeno se ha intensificado con la expansión descontrolada del eucalipto fuera de las áreas cultivadas, llevando al árbol a competir con especies nativas y afectar negativamente los suelos, el agua y la biodiversidad de las regiones afectadas, especialmente en el norte de España.

Este cambio en la dinámica de los ecosistemas ha llevado a debates enteros en el ámbito político y científico. En 2017, un comité de expertos propuso catalogar al eucalipto como una especie exótica invasora; sin embargo, la medida no fue adoptada debido a la presión de la industria forestal que se beneficia de su explotación. Las plantaciones de eucalipto se extienden desde el río Miño hasta Bizkaia, abarcando también las Rías Baixas y varias comunidades autónomas.

En términos de protección ambiental, Greenpeace ha señalado que hay aproximadamente 7.840 hectáreas de plantaciones de eucalipto en espacios naturales protegidos de Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco. Esto plantea un dilema sobre la conservación de la flora local y la regulación del cultivo de eucaliptos, que sigue siendo un tema delicado en la agenda política.

La respuesta a esta problemática ha sido parcial. En Portugal, se ha implementado una moratoria a nuevas plantaciones hasta el año 2030, mientras que Galicia y Bizkaia han decretado moratorias que se extienden hasta 2025. Sin embargo, las organizaciones ecologistas están pidiendo que se amplíen estas prohibiciones y que se reanude el debate sobre el impacto ecológico del eucalipto en áreas que todavía no cuentan con restricciones significativas.

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