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El fenómeno de El Niño podría aumentar la pobreza y el costo de alimentos en Argentina

La llegada del fenómeno climático de El Niño podría llevar a 4,8 millones de argentinos a la pobreza y generar un aumento en los precios de los alimentos. La CEPAL advierte que las pérdidas del PIB serán significativas, afectando de manera dispar a diversas regiones del país.

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El fenómeno de El Niño podría aumentar la pobreza y el costo de alimentos en Argentina

Un nuevo informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierte sobre las consecuencias que traerá el fenómeno meteorológico de El Niño en Argentina, señalando que podría empujar a 4,8 millones de personas a la pobreza. Se estima que el efecto de El Niño podría traducirse en una pérdida acumulada de aproximadamente el 2% del Producto Interno Bruto (PIB) regional en un período de tres años, con un impacto significativo en el primer año debido a las alteraciones climáticas.

El informe identifica que, a diferencia de otros países de América Latina que podrían enfrentar sequías severas, el norte argentino y Uruguay experimentarían un aumento en las precipitaciones. Esta situación puede resultar en beneficios para la agricultura durante las etapas críticas que requieren humedad; sin embargo, un exceso de lluvias puede acarrear efectos negativos como inundaciones que dificultan la siembra y cosecha, así como el deterioro de caminos rurales y un aumento en los costos productivos.

Se destacan las distintas reacciones de los sectores productivos frente a este fenómeno. Por ejemplo, la agricultura extensiva, la ganadería y las economías regionales responderán de maneras diversas a las bruscas alteraciones en el clima. Mientras que algunos cultivos podrían beneficiarse del incremento hídrico, otras producciones, como la ganadera o la horticultura, podrían enfrentar serios desafíos por el manejo del agua en suelos deficientes en drenaje.

Según la CEPAL, el impacto del fenómeno no se limitará solo a la producción alimentaria, sino que también afectará a las familias de menores ingresos. Estos hogares, que destinan una mayor parte de su presupuesto a la compra de alimentos, serán los más vulnerables a los incrementos de precios y a posibles interrupciones en la oferta. Por lo tanto, se anticipa que el costo de la canasta básica se verá afectado, lo que aumentará la presión sobre los más vulnerables y, en consecuencia, incrementará la pobreza en estas comunidades.

El desafío para los responsables de la política pública será mitigar estos efectos adversos, buscando estrategias efectivas que puedan gestionar tanto las inundaciones como los incrementos en el costo de los alimentos. La amenaza de El Niño destaca la necesidad de desarrollar una infraestructura resiliente y planes de contingencia que ayuden a afrontar los cambios climáticos, salvaguardando así la seguridad alimentaria y el bienestar económico de la población más afectada.

La priorización de recursos y la implementación de medidas adecuadas pueden marcar la diferencia en la capacidad de las regiones más vulnerables para adaptarse a estos cambios extremos y su impacto en la sociedad.

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