El fenómeno de El Niño se intensifica y podría ser histórico
El fenómeno de El Niño sigue intensificándose, con proyecciones que indican que podría ser uno de los más fuertes jamás registrados. Se prevé que este episodio persistirá hasta febrero de 2027, alterando patrones climáticos y generando preocupación por su impacto en las temperaturas globales y la salud pública.

El fenómeno climático de El Niño continúa fortaleciéndose, generando expectativas de que se ubique entre los episodios de mayor intensidad jamás registrados. Según el informe del International Research Institute for Climate and Society (IRI), las proyecciones indican que El Niño se mantendrá activo por lo menos hasta febrero de 2027, con una certeza del 100% de su continuidad en los próximos meses.
Uno de los principales indicadores del desarrollo de este fenómeno es la temperatura de la superficie del océano Pacífico ecuatorial. Las últimas proyecciones sugieren que el índice Niño 3.4 se sostendrá por encima de los valores normales, superando en algunos momentos los +3 °C en el pico de actividad que se espera entre octubre y febrero. Este aumento en la temperatura del océano puede alterar significativamente los patrones habituales de lluvias y temperaturas en diversas regiones del mundo.
Históricamente, El Niño y su contraparte, La Niña, se desarrollan entre abril y junio, alcanzando su máxima expresión de octubre a febrero, y suelen extenderse entre nueve y doce meses, aunque en algunos casos persisten hasta dos años. Este ciclo ocurre cada dos a siete años, lo que resalta la importancia de comprender su evolución y sus efectos actuales.
El incremento en la magnitud de El Niño también despierta inquietudes sobre sus repercusiones en las temperaturas globales. Según un análisis del Climate Impact Lab, se prevé que las temperaturas terrestres podrían superar en 1,2 °C a las normales durante los próximos meses. Esto podría resultar en un 44% más de días calurosos en comparación con un año promedio, exponiendo a diversas poblaciones a temperaturas inusuales que podrían no volver a ser registradas durante varias décadas.
Además, el posible impacto sanitario asociado a este fenómeno está siendo examinado por varios equipos científicos. Se estima que el aumento extremo del calor podría causar un incremento significativo en las muertes relacionadas con altas temperaturas entre septiembre de 2026 y febrero de 2027, afectando particularmente a naciones como Nigeria, Indonesia y Sudán. El Sahel africano, que abarca países como Níger y Chad, también se encuentra entre las regiones en riesgo.
De cara al futuro, las proyecciones indican que El Niño seguirá siendo objeto de monitoreo y análisis exhaustivos, dado su potencial para alterar no solo el clima regional, sino también las dinámicas de salud pública y socioeconómicas en diversas partes del mundo.