El FMI rebaja su proyección de crecimiento y eleva la inflación para Argentina en 2026
El Fondo Monetario Internacional revisó a la baja su proyección de crecimiento para Argentina, ubicándola en un 2,1% para 2026. Asimismo, elevó su estimación de inflación promedio anual al 32,5%, atribuyendo estos cambios a una debilitada demanda interna y condiciones financieras restrictivas.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) actualizó sus proyecciones económicas para Argentina, disminuyendo la estimación de crecimiento a 2,1% para 2026 y aumentando la expectativa de inflación promedio anual al 32,5%. Esta revisión representa un cambio significativo respecto a las estimaciones anteriores, cuando la expansión se proyectaba en un 3,5%.
Petya Koeva Brooks, subdirectora del Departamento de Estudios del FMI, explicó que estas modificaciones son el resultado de un desempeño económico más pobre de lo anticipado, junto con una demanda interna que ha mostrado signos de debilitamiento. Estos elementos han sido cruciales para ajustar las expectativas del organismo, que advierte sobre las dificultades que enfrenta la economía argentina en términos de actividad económica y condiciones financieras.
La debilidad en la demanda interna se traduce en un menor consumo y compras nacionales, lo que puede impactar negativamente en las ventas de las empresas y en las decisiones de inversión, creando un círculo vicioso que debilita aún más la actividad económica. Además, las restricciones para acceder al crédito contribuyen a limitar tanto la actividad empresarial como el consumo de los hogares.
Paralelamente, el FMI proyecta que la tasa de desempleo alcanzará un 7,6% en 2026, un ligero aumento respecto al 7,2% estimado previamente. Para 2027, el organismo mantiene una perspectiva más optimista, proyectando un crecimiento del 3,5% y una inflación promedio del 21,2%, junto con una disminución de desempleo hasta un 7,1%.
Entre los factores que podrían facilitar esta recuperación se mencionan una mejora en los términos de intercambio, la flexibilización de las condiciones financieras y un aumento en la inversión, así como el potencial de las exportaciones en los sectores agropecuario y energético. Este último aspecto es especialmente relevante para las provincias patagónicas de Argentina, que dependen en gran medida de los ingresos generados por la producción de combustible y productos agropecuarios.
Finalmente, Koeva Brooks subrayó la importancia de un ajuste fiscal en el contexto actual, considerado fundamental para mejorar las cuentas públicas. Argentina sigue atada a un acuerdo de financiamiento con el FMI por un monto de 20.000 millones de dólares, cuyo cumplimiento es crucial para mantener la estabilidad económica en el país.