El geólogo Javier Grosso advierte sobre el riesgo sísmico en Neuquén
El geólogo Javier Grosso explicó que Neuquén enfrenta un riesgo sísmico asociado principalmente a la actividad humana, como el fracking. Si bien la sismicidad natural en la región es baja, los sismos inducidos pueden causar daños significativos a la infraestructura por su poca profundidad.

A raíz de la reciente atención mediática sobre los terremotos en Sudamérica, el geólogo Javier Grosso ha subrayado la necesidad de prestar atención al riesgo sísmico en Neuquén. En su charla, enfatizó que aunque la sismicidad natural en la provincia es históricamente baja, los temblores provocados por actividades humanas, como el fracking, deben ser considerados con seriedad.
Grosso, miembro del Observatorio de Sismicidad Inducida, señaló que los sismos en la región de Norpatagonia suelen tener magnitudes bajas o moderadas, pero ocurren a profundidades muy superficiales, lo que genera efectos directos y potencialmente dañinos en la infraestructura local. Este fenómeno se ha manifestado recientemente en localidades como Sauzal Bonito y Añelo, donde se han documentado daños estructurales.
En lo que va de 2026, se han registrado 57 movimientos sísmicos en Neuquén, siendo el último reportado el 12 de agosto. Grosso explicó que estos eventos pueden generar intensidades significativas en la superficie, incluso si su magnitud no es alta, dado que la energía se libera a profundidades reducidas. Esto puede provocar daños a las edificaciones, evidenciando la urgencia de abordar la situación con un marco claro de comunicación y prevención.
Grosso también mencionó un evento notable que tuvo lugar el 7 de marzo de 2019, cuando se registró un sismo de magnitud 5 cerca de Sauzal Bonito. Este sismo fue objeto de un estudio publicado en la revista científica Nature, donde se demostró que causó un levantamiento de dos centímetros en la superficie terrestre, subrayando el impacto que estas actividades pueden tener en la región.
La conversación sobre el riesgo sísmico en Neuquén es especialmente relevante en el contexto actual, donde la actividad de fracking ha sido objeto de debate en términos de sus riesgos ambientales y sus implicaciones para la seguridad de la población local. La necesidad de información y divulgación de los riesgos se convierte en una prioridad para garantizar la seguridad de los habitantes y preservar la infraestructura provincial.
En este sentido, Grosso concluyó que es esencial que las autoridades neuquinas reconozcan y gestionen activamente esta situación, proveyendo información relevante y fomentando una cultura de prevención entre la población.