El glaciar Pío XI en Chile es el único que sigue creciendo en el mundo
El glaciar Pío XI, el más extenso de Sudamérica, sigue creciendo a pesar de la disminución general de los glaciares en el mundo. Hasta ahora, ha avanzado más de 10 kilómetros desde mediados del siglo XX, lo que lo convierte en un fenómeno único en la Patagonia.

El glaciar Pío XI, ubicado en la Patagonia chilena, se destaca en el contexto actual en el que la mayoría de los glaciares del planeta están en retroceso. Este glaciar, que es el más grande de Sudamérica, ha experimentado un sorprendente crecimiento de más de 10 kilómetros de hielo desde la mitad del siglo XX, durante un período global de disminución de estas reservas de agua dulce.
A pesar de que en los Andes los glaciares se adelgazan a un ritmo de aproximadamente 0.7 metros por año, lo que supera la media global en un 35%, el glaciar Pío XI continúa avanzando hacia el océano. Este avance es un fenómeno excepcional en una región donde gran parte de las formaciones glaciares están en retirada. Investigaciones recientes han demostrado que, desde el inicio del siglo XXI, el Pío XI ha alternado entre períodos de retroceso y avance, moviéndose hasta dos kilómetros adicionales en su frente.
Investigadores han concretado expediciones para estudiar este glaciar, comenzando desde Punta Arenas con un equipo de más de veinte científicos. Usando herramientas como radar para medir la acumulación de hielo y sismología para examinar el material subyacente, llevaron a cabo perforaciones de hasta 470 metros de profundidad. El trabajo fue liderado por el glaciólogo japonés Shin Sugiyama junto a expertos chilenos, quienes encontraron un lecho sedimentario bajo el glaciar y colocaron sensores que permiten medir la presión del agua, un factor clave para entender el comportamiento de Pío XI.
Las causas del crecimiento del glaciar Pío XI todavía son objeto de estudio. Dos hipótesis principales se presentan: una relacionada con las dinámicas internas del glaciar y otra vinculada a factores climáticos. Como señala el investigador Paul Sandoval, el aumento en la tasa de nieve en la cuenca podría haber influido, al igual que cambios en la circulación del agua subglacial. Condiciones climáticas pasadas podrían estar favoreciendo la acumulación de nieve, lo que ayudaría a mantener su masa de hielo.
Este glaciar no solo es un objeto de interés por su crecimiento, sino también por su influencia potencial en las dinámicas del fiordo Eyre y los ecosistemas adyacentes. Comprender cómo responden los glaciares a los cambios climáticos se vuelve esencial a medida que el calentamiento global redefine su futuro. En el contexto del Año Internacional de la Conservación de los Glaciares, Pío XI se presenta como un laboratorio natural para estudiar la interacción crítica entre clima, relieve y hielo.