El Gobierno anticipa migración interna y provincias podrían duplicar su población
El Gobierno nacional estima que cuatro millones de personas podrían abandonar el Gran Buenos Aires en las próximas tres décadas, con un destino principal en Patagonia y el Noroeste argentino. Esto responde a cambios estructurales en la economía que favorecen sectores como hidrocarburos y minería, pero impactan negativamente en el conurbano.

En un contexto de reestructuración económica, el Gobierno argentino proyecta que en las próximas tres décadas podría haber una migración interna significativa, con un éxodo de alrededor de cuatro millones de habitantes del Gran Buenos Aires. Esta tendencia se explicaría por la aplicación de políticas que priorizan sectores como los hidrocarburos, la minería y la agroindustria, lo que genera cambios en el empleo y la distribución poblacional.
El Ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, anticipó que esta migración se dirigiría principalmente hacia la Patagonia y el Noroeste del país. El modelo de análisis proviene de una investigación realizada por estudiantes de la Maestría en Economía de la Universidad de San Andrés, que propone una posible reversión de la concentración poblacional en el Área Metropolitana de Buenos Aires, motivada por nuevas inversiones y la mejora de proyectos productivos en el interior.
La estimación señala que, de mantenerse las condiciones macroeconómicas actuales, el Gran Buenos Aires podría perder aproximadamente 4,18 millones de habitantes, lo que equivale a un 23,9% de su población. A pesar de esto, no se espera que la región quede despoblada, sino que su relevancia demográfica disminuiría en relación con otras provincias que cuentan con recursos naturales y están albergando nuevos proyectos de desarrollo.
Los polos industriales en la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe se encontrarían en la mira de esta migración, dado que las políticas económicas actuales han priorizado el crecimiento de sectores primarios en desmedro de la industria. La última medición del Índice de Actividad Económica mostró una recuperación modesta del 0,8% mensual, mientras que la actividad industrial continuó en un desempeño negativo, lo que refuerza las preocupaciones sobre el futuro laboral en estas zonas.
Este fenómeno podría tener un impacto considerable en la Patagonia, que se perfilan como un punto de atracción, especialmente para aquellos que busquen oportunidades en la explotación de recursos naturales. Con la expansión de proyectos relacionados con el litio, el cobre y el gas, se abre una nueva ventana para el desarrollo económico en la región, aumentando la posibilidad de una duplicación de la población local a medida que se asienten nuevos habitantes atraídos por estas iniciativas.
De esta manera, el escenario de migración interna representa no solo un cambio demográfico, sino también la perspectiva de un reequilibrio territorial en Argentina, donde el interior podría ganar protagonismo frente a la actual concentración en el Gran Buenos Aires. Las políticas implementadas y la llegada de nuevas inversiones serán determinantes para que este fenómeno se materialice.