El Gobierno busca destrabar las reformas electorales antes de las PASO
El oficialismo se encuentra en una etapa crucial de negociaciones para avanzar en la reforma electoral, centrándose en la eliminación de las PASO. A pesar de los esfuerzos, aún no se han obtenido los apoyos necesarios en el Congreso, lo que plantea la posibilidad de extender el tratamiento a las sesiones extraordinarias.

El Gobierno nacional se enfrenta a un momento determinante en sus intentos por eliminar o suspender las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una de sus prioridades legislativas más destacadas. La jornada del martes se marcó por conversaciones intensas en el ámbito político, donde la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, se mantuvo en Buenos Aires para supervisar los avances, mientras que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, se dedicó a negociar con los gobernadores provinciales.
El escenario legislativo exige la búsqueda de consensos, dado que la administración actual no cuenta con los votos definidos en el Congreso para avanzar en el proyecto de reforma electoral. La propuesta de primarias optativas impulsada por el PRO ha encontrado un firme rechazo por parte del peronismo, complicando aún más el panorama. La mesa política del oficialismo se está reestructurando para facilitar encuentros entre diversas fuerzas, pero la falta de acuerdos concretos sigue siendo un obstáculo.
Santilli ha intentado ganar el apoyo de varios mandatarios provinciales en sus conversaciones, aunque hasta el momento esos diálogos no han dado lugar a respaldos sólidos que aseguren la eliminación de las PASO. La Casa Rosada había previsto aprobar esta medida entre finales de octubre y principios de noviembre, pero las negociaciones están estancadas, especialmente en el Senado donde la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, espera más definiciones y apoyos.
Asimismo, la exministra de Seguridad debe contar con el respaldo claro de los gobernadores para plantear un plan de acción efectivo. Esta situación genera incertidumbre y un aumento en la presión sobre el Gobierno para obtener resultados antes del cierre del periodo ordinario en el Congreso.
Las dificultades en el avance del proyecto están llevando al Poder Ejecutivo a considerar la posibilidad de posponer el debate sobre la reforma electoral hasta el verano. Esta estrategia podría brindar más tiempo para afinar las negociaciones y consolidar acuerdos que permitan al oficialismo avanzar en su agenda de reforma antes de las elecciones de 2023.
La situación actual refleja no solo la complejidad del panorama electoral argentino, sino también un contexto de desconfianzas entre las distintas fuerzas políticas, lo que dificulta la llegada a consensos que deriven en una modificación efectiva del sistema electoral.