El Gobierno elimina ocho resoluciones fitosanitarias para facilitar el comercio agroexportador
La Secretaría de Agricultura eliminó ocho resoluciones que regulaban el comercio exterior agropecuario, buscando agilizar y modernizar los procedimientos. Esta medida, enmarcada en un proceso de simplificación normativa, apunta a hacer más eficiente la gestión y reducir la carga administrativa.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación ha revocado ocho resoluciones fitosanitarias que databan de entre 1992 y 2013. Esta decisión, formalizada mediante la Resolución 114/2026, forma parte de un esfuerzo para simplificar y modernizar el marco normativo relacionado con el comercio exterior de productos agropecuarios en Argentina. Las disposiciones derogadas, que incluían regulaciones sobre importación de maquinaria agrícola y controles para ciertos productos, ya habían perdido su efectividad ante los controles sanitarios actuales, según afirma el organismo oficial.
Un aspecto destacado de esta medida es que busca deshacerse de regulaciones que ya no son adecuadas a las necesidades del sector agroexportador. Muchos de estos procedimientos eran anticuados y han sido reemplazados por métodos más eficientes de trazabilidad y control sanitario. Por ejemplo, se eliminó la Resolución 878/1992, que extendía el plazo para la implementación de la Autorización Fitosanitaria de Importación, además de restricciones sobre el ingreso de bananos y requisitos para la importación de papa semilla.
El objetivo de esta simplificación normativa radica en dar un marco más claro y accesible para los actores de la cadena agroalimentaria, facilitando así la adaptación a los estándares modernos de sanidad y control. Se subraya que la derogación de estas resoluciones no afectará derechos adquiridos ni situaciones legales ya consolidadas, brindando seguridad jurídica a quienes operan en el ámbito agroexportador.
Desde la perspectiva económica, esta medida podría tener un impacto positivo en la logística agroexportadora, al reducir la dispersión regulatoria que históricamente ha complicado las operaciones de exportación. La modernización de las herramientas de control y trazabilidad se presenta como esencial en un contexto donde la competitividad es clave, especialmente para aquellos productos que ingresan a mercados internacionales exigentes en materia de calidad y sanidad.
La derogación de estas normativas obsoletas es un paso más hacia la modernización del Estado argentino, que no solo busca agilidad en los trámites administrativos, sino también la digitalización de los procesos relacionados con la fitosanidad y el comercio exterior. Este enfoque puede resultar crucial para las empresas del sector, permitiéndoles una respuesta más rápida y efectiva ante las exigencias del mercado global.
Finalmente, iniciativas como la eliminación de estos obstáculos normativos forman parte de un proceso de revisión más amplio del cuerpo legal agropecuario, lo que se espera que contribuya a fortalecer la posición del agro argentino en el ámbito internacional y a mejorar la eficiencia operativa en el sector. A medida que se continúan revisando y actualizando las regulaciones, la agilidad y la coherencia en el marco normativo son factores que incidirán directamente en la competitividad del país a nivel global.