El Gobierno logró evitar la crisis, pero el PBI crece solo un 2,4%
El Gobierno argentino evitó una crisis durante su tercer año de gestión, aunque el PBI creció solo un 2,4%. La desaceleración de la inflación y la fuga hacia el dólar limitan el consumo interno y la actividad económica.

El Gobierno argentino ha logrado sortear una posible crisis en su tercer año de gestión, evitando la turbulencia que afectó a las administraciones anteriores. Sin embargo, los datos del Producto Bruto Interno (PBI) apuntan a un crecimiento de solamente 2,4%, lo que refleja la fragilidad de la actividad económica en el país. La inflación, a su vez, se desaceleró al 1,7% mensual, pero sigue planteando desafíos en el contexto de un consumo interno débil.
La situación actual revela que, a pesar de los esfuerzos por estabilizar la economía, la recuperación del mercado interno está limitada por la fuga hacia el dólar atesoramiento. Esta tendencia dificulta que los efectos positivos de la contención inflacionaria se traduzcan en un incremento palpable del consumo. El índice de aprobación del Gobierno se sitúa alrededor del 35%, lo que introduce incertidumbre de cara a las elecciones de 2027 y pone en la agenda la potencial necesidad de un balotaje.
Expertos como el economista Pablo Wende han señalado que, aunque el ancla cambiaria ha ayudado a frenar la inflacionaria, ha surgido una segmentación en la economía: por un lado, los sectores que exportan muestran un crecimiento robusto, mientras que un 40% de la actividad permanece estancada y sufre debido a restricciones en el crédito.
En cuanto a las proyecciones económicas, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central indica que la inflación se mantendría por debajo del 2% mensual en los últimos meses del año y se espera que el costo de vida anual para 2027 se acerque al 20%.
A pesar de ciertos alivios en el ámbito financiero, como la disminución gradual de las tasas de interés y un riesgo país que cayó por debajo de los 500 puntos básicos, persiste una gran cautela entre los inversores internacionales. La decisión del Tesoro de no renovar todos los vencimientos de deuda ha aportado liquidez al sistema financiero, aunque esto no garantiza una expansión automática del crédito.
En este contexto, el actual clima económico se presenta complejo, con una clara división entre sectores que se benefician de la mejora en las condiciones externas, como los precios de las materias primas, y otros que siguen siendo golpeados por la falta de acceso al crédito y la inestabilidad del consumo.
Con todo, el período que se avecina será crucial para observar si el Gobierno puede consolidar un crecimiento más sostenido y revertir la tendencia del bajo consumo, que afecta directamente el desarrollo de la economía local.