El Gobierno propone un límite del 25% para propiedad extranjera de tierras
El Gobierno nacional impulsa un proyecto de ley que aumenta al 25% el límite de propiedad extranjera en tierras rurales. La iniciativa busca ser aprobada en el Senado en medio de un clima de resistencia por parte de grupos sociales y políticos.

El Gobierno argentino ha decidido avanzar con un proyecto de ley conocido como la nueva Ley de Tierras, que propone elevar al 25% el límite para la adquisición de tierras rurales por parte de inversores extranjeros. Esto surge tras varios intentos fallidos de aprobación en el Senado, donde la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, ha defendido la iniciativa en una conferencia de prensa y se ha comprometido a asegurar los votos necesarios.
Bullrich argumenta que el nuevo límite es razonable, basándose en la experiencia de Brasil, que tiene una regulación similar y ha logrado un crecimiento notable en su capacidad productiva agrícola. La senadora destaca que, aunque la propiedad de la tierra puede cambiar, la soberanía del país permanece intacta, desestimando así las críticas de la oposición que cuestionan la supuesta pérdida de control nacional sobre los recursos.
El discurso oficial también busca calmar las preocupaciones de las provincias, garantizando que los recursos naturales mantendrán su dominio provincial. Además, precisó que los estados extranjeros no podrán adquirir tierras rurales en Argentina, aunque las asociaciones o empresas con participación estatal extranjera necesitarán un permiso conjunto de la Nación y la provincia correspondiente.
El clima político se ha intensificado a medida que se aproxima la fecha de debate en el Senado, programada para este jueves. Los sectores opositores, que han estado organizándose, han llamado a movilizaciones masivas para expresar su rechazo a la extranjerización de la tierra. Diversas organizaciones sociales, ambientales, religiosas y sindicales buscan visibilizar sus disidencias y presionar a los senadores antes de la votación.
Esta situación es particularmente relevante en el contexto patagónico, donde la gestión y propiedad de la tierra son temas cruciales en la relación entre el desarrollo económico y la protección de los recursos naturales. Los gobiernos provinciales han sido tradicionalmente celosos de su autonomía y competencia en estas cuestiones, lo que agrega otra capa de complejidad a la discusión legislativa.
De ser aprobada esta ley, se espera que genere un impacto significativo en el desarrollo rural y la inversión en la agricultura, si bien la oposición y la sociedad civil seguirán tensionando el debate sobre la propiedad de las tierras en el país. El desafío del Gobierno será equilibrar las necesidades de inversión con las demandas de soberanía y control local sobre los recursos.