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El Gobierno se prepara para afrontar la deuda de 2027 en medio de incertidumbre

El Gobierno argentino enfrenta un desafío significativo para gestionar más de US$25.000 millones en vencimientos de deuda para 2027. A la espera de la aprobación del FMI, se analizan diversas fuentes de financiamiento en medio de un contexto complejo de riesgo país elevado y restricciones en el mercado de deuda.

Por Fausto Casanova5 min de lectura
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El Gobierno se prepara para afrontar la deuda de 2027 en medio de incertidumbre

El Tesoro argentino se encuentra ante un importante reto financiero, dado que en 2027 deberá afrontar vencimientos de deuda por más de 25.000 millones de dólares. En este contexto, el Gobierno ha enfatizado la urgencia de asegurar fuentes de financiamiento que le permitan cubrir estas obligaciones. Actualmente, se espera la aprobación del Fondo Monetario Internacional (FMI) para la tercera revisión de su programa, lo que desataría un desembolso de más de 800 millones de dólares que sería fundamental en este escenario complicado.

De acuerdo con un informe de la consultora LCG, los compromisos en moneda extranjera para el próximo año se distribuyen entre 12.700 millones de dólares en bonos, 7.800 millones de dólares en pagos al FMI y 5.400 millones de dólares en vencimientos con otros organismos internacionales. Esta situación plantea serias dificultades, ya que la escalada del riesgo país está limitando las posibilidades del Gobierno para emitir deuda tanto en el exterior como en el mercado local, complicando así la captación de divisas necesarias.

El plan financiero presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo, contemplaba varias alternativas para afrontar estas obligaciones, aunque no centraba su estrategia en préstamos con garantía de organismos internacionales ni en el acceso a mercados externos, considerándolos más bien como opciones complementarias. A su vez, la última tentativa del Tesoro por captar dólares en el mercado argentino data de mediados de agosto pasado.

LCG sugiere que entre las fuentes más seguras para cubrir estos compromisos se encuentran posibles desembolsos del FMI por 1.700 millones de dólares y la renovación de vencimientos de títulos públicos en manos del Estado por 1.800 millones de dólares. Sin embargo, aún con estos recursos, la diferencia entre los ingresos previstos y los compromisos de pago podría superar 17.000 millones de dólares, lo que plantea una brecha significativa que el Gobierno deberá gestionar.

El plan oficial para cubrir la brecha contempla el uso de emisiones de deuda en el mercado local que sumen 5.000 millones de dólares, compras de dólares al Banco Central por 4.900 millones de dólares y aportes resultantes de privatizaciones y otras fuentes por 3.500 millones de dólares. A esto se le suma un remanente estimado de 3.700 millones de dólares de un programa financiero que se esperaba más holgado para el presente año.

Si bien las distintas opciones enfrentan incertidumbres y riesgos, los analistas coinciden en que el escenario actual, caracterizado por un superávit fiscal primario y con un saldo externo probablemente positivo, alejaría la posibilidad de caer en situaciones extremas de crisis financiera. Las diferentes herramientas disponibles y el contexto macroeconómico juegan un papel vital en el manejo de esta delicada situación financiera que el país deberá afrontar en los próximos años.

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