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El impacto de la postura al comer en la salud intestinal

La postura que adoptamos al comer tiene un efecto directo en la microbiota intestinal y puede provocar problemas digestivos. Expertos señalan que encorvarse o inclinarse puede desencadenar una serie de malas digestiones y otros síntomas.

Por Fausto Urriste4 min de lectura
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El impacto de la postura al comer en la salud intestinal

Estudios recientes han evidenciado cómo la postura que se adopta durante las comidas influye en la microbiota intestinal, lo que a su vez puede afectar la salud digestiva. Según el cirujano digestivo Álvaro Campillo, encorvarse o inclinar el torso mientras se come incide negativamente en el equilibrio del ecosistema microbiano del intestino, lo que puede llevar a problemas como el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, conocido como SIBO.

Las razones detrás de esto son múltiples. En primer lugar, una mala postura puede enlentecer el tránsito intestinal, favoreciendo la acumulación de bacterias. En segundo lugar, esta posición genera un mayor desarrollo de gases, provocando distensión abdominal y malestar. Además, una peor oxigenación del tubo digestivo puede comprometer la función de la microbiota, que actúa como la primera línea de defensa del sistema digestivo.

El nervio vago, que conecta el cerebro con los órganos internos y regula procesos digestivos, también se ve afectado por una postura incorrecta. Cuando este nervio está menos activo, por la sobreestimulación del sistema nervioso simpático, se generan trastornos como reflujo, acidez y estreñimiento. Estos problemas pueden derivar en una disbiosis, un desequilibrio de la microbiota que puede contribuir a inflamaciones crónicas y deterioro de la salud inmune.

Investigaciones han demostrado que adoptar una postura más erguida durante las comidas reduce significativamente la acumulación de gases y mejora la digestión. La recomendación del especialista es mantener una posición cercana a la vertical: hombros relajados, espalda recta y pies firmemente apoyados en el suelo. De hecho, se ha constatado que la formación de gases en posición erguida es diez veces menor que en una postura encorvada.

La importancia de la postura al comer se suma a otros factores que impactan en la salud intestinal, como la calidad de la dieta y el respeto de los ritmos circadianos. Las personas suelen asociar el cuidado de la microbiota con alimentos probióticos, fibra y horarios regulares para las comidas. Sin embargo, la postura se revela como un elemento igualmente crucial y modificable en este contexto.

Este enfoque en la postura durante la alimentación forma parte de una creciente atención médica y científica hacia factores no necesariamente relacionados con la dieta que influyen en la salud intestinal. A medida que las investigaciones sobre la microbiota avanzan, se amplía el entendimiento de cómo diferentes hábitos pueden afectar la salud general de las personas, incluyendo el estrés y los patrones de sueño, además de la alimentación y la actividad física.

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