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El impacto del clima en los programas de verano para niños en EE.UU.

Las vacaciones de verano para miles de niños en Estados Unidos se ven afectadas por el cambio climático, que provoca calor extremo, humo de incendios y intensas lluvias, resultando en la suspensión de actividades al aire libre.

Por Osvaldo Ortiz5 min de lectura
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El impacto del clima en los programas de verano para niños en EE.UU.

El cambio climático ha comenzado a modificar los programas de verano para miles de niños en Estados Unidos, donde fenómenos como el calor extremo, el humo de incendios forestales y las intensas lluvias han alterado drásticamente las actividades estivales. Este año, muchas de las actividades al aire libre tuvieron que ser suspendidas, varios campamentos evacuados y las pausas escolares ajustadas, generando preocupación entre las familias que dependen de estos programas.

Según un sondeo de Gallup realizado en 2024, el 55% de los padres estadounidenses con hijos en edad escolar indicó que sus hijos participan al menos de un programa estructurado de verano. Este dato resalta la importancia de estas actividades, en un contexto donde las condiciones climáticas han frustrado muchos planes e incluso generado situaciones peligrosas para los menores.

El clima extremo que ha caracterizado este verano incluye varios incendios devastadores en zonas del norte de Minnesota y Canadá, los cuales han cubierto extensas áreas del Medio Oeste y el noreste de EE.UU. con humo. Paralelamente, inundaciones letales en Texas y una ola de calor durante las festividades del 4 de julio han sido representativas de lo que muchos catalogan como "una nueva normalidad" relacionada con el clima.

Los campamentos de verano están viendo cómo sus rutinas deben adaptarse a estas nuevas realidades climáticas. Por ejemplo, en Washington, el campamento de la escuela Beauvoir tuvo que trasladar a los niños al interior para evitar la exposición a aire de baja calidad debido al humo de los incendios. Su director, Drew Mackay, mencionó que el calor intenso también obligó a reducir el tiempo de juego al aire libre, evidenciando un cambio en la forma de operar de estos espacios.

Henry DeHart, director de la American Camp Association, enfatizó que, aunque los campamentos históricamente han enfrentado variaciones climáticas, la frecuencia y severidad de los eventos extremos han incrementado significativamente en las últimas décadas. Antes, algunos campamentos podían tener apenas unos días con temperaturas muy altas; actualmente, se reportan de ocho a diez días de calor extremo.

En Ohio, el Miakonda Day Camp tuvo que hacer ajustes significativos cuando el humo invadió su área, optando por trasladar a los niños al interior y proporcionar barbijos, además de reemplazar las actividades al aire libre por opciones más seguras. Este tipo de adaptaciones se están volviendo comunes en la gestión de campamentos de verano.

A medida que el cambio climático sigue evolucionando, la comunidad educativa y los responsables de los programas de verano deben continuar adaptándose para asegurar la seguridad y el bienestar de los niños durante las temporadas estivales, que se vuelven cada vez más desafiantes debido a factores climáticos.

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