El legado de Dolores Bozada en el barrio Villa María de Neuquén
Dolores Bozada y Mónica Navarrete son dos enfermeras que representan la vocación y el compromiso con la comunidad de Villa María en Neuquén. A través de una investigación, se rinde homenaje a Doña Loli, quien dedicó su vida al servicio de los vecinos desde 1962.

En Neuquén, la historia de vida de Dolores "Doña Loli" Bozada, quien comenzó a trabajar en el Centro de Salud de Villa María en 1962, ha encontrado un nuevo reconocimiento gracias a Mónica Navarrete, actual directora del centro. Este encuentro entre ambas enfermeras, a través de la hija de Bozada, ha permitido rescatar la memoria de una mujer que fue clave en la construcción del sistema de salud en la región.
Doña Loli, tras llegar a Argentina en 1949, fue parte fundamental de la atención en el barrio, donde no solo brindó asistencia médica, sino que también se ocupó de la gestión social y comunitaria. Según relatos, atendía a los vecinos en su casa y organizaba la distribución de medicamentos y leche. Su dedicación trascendió horarios y límites geográficos, acompañando a pacientes que necesitaban trasladarse a Buenos Aires para atención especializada.
El impacto de su trabajo se extendió más allá de lo asistencial; Doña Loli fue una promotora de mejoras relevantes para el barrio, como la llegada del gas y la implementación de proyectos de forestación. Frente a esto, Mónica Navarrete ha decidido rendirle homenaje presentando una propuesta para que el Centro de Salud lleve su nombre, con el respaldo de documentos y fotografías que evidencian su importante legado.
La propuesta fue aprobada por el Ministerio de Salud de la provincia, marcando un reconocimiento a más de seis décadas de trabajo continuo en el CAPS de Villa María, que hoy sigue siendo un pilar fundamental para la atención médica. Este centro, además de ofrecer servicios de enfermería y atención médica, ha incorporado diversas iniciativas que buscan promover la salud en la comunidad, adaptándose a las nuevas necesidades de la población.
En el marco de este homenaje, el trabajo de Bozada se destaca no solo por ser un ejemplo de vocación profesional, sino también por su compromiso con la comunidad. Esta historia de unión entre generaciones se consolida en el impulso actual de Mónica, quien sigue el ejemplo de su precursora, atendiendo a un barrio que aún depende del servicio y la dedicación del Centro de Salud.
La memoria de Doña Loli queda así plasmada en un reconocimiento formal que permitirá recordar su labor y esfuerzo por siempre. Esta acción simboliza la importancia de mantener vivas las historias que contribuyen al desarrollo de la comunidad y la identidad de Villa María, una de las zonas más antiguas de Neuquén.