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El legado de Ernesto de Estrada, arquitecto del Centro Cívico de Bariloche

Ernesto de Estrada, arquitecto y urbanista, dejó una huella imborrable en Bariloche con el diseño del icónico Centro Cívico. A lo largo de su vida, defendió el espacio público y fue reconocido por su compromiso con la ciudad en el 50° aniversario de la obra, marcada por su humildad y dedicación como empleado del Estado.

Por Javier Avena5 min de lectura
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El legado de Ernesto de Estrada, arquitecto del Centro Cívico de Bariloche

En marzo de 1990, Ernesto de Estrada fue homenajeado en Bariloche durante la celebración del 50° aniversario del Centro Cívico, una obra emblemática que se erige en una U de hormigón armado y que destaca por su revestimiento de madera y piedra del cerro Carbón. Este homenaje marcó la primera vez que se le brindó un reconocimiento por su contribución al paisaje arquitectónico de la ciudad, que se asienta a orillas del lago Nahuel Huapi.

Acompañado por su hijo Gonzalo, de 38 años y también arquitecto, de Estrada vivió un día lleno de homenajes y muestras de cariño por parte de los vecinos. Durante su estadía, recibió numerosos regalos y elogios, evidenciando la admiración que su obra despierta en la comunidad. Sin embargo, su carácter firme se hizo presente cuando se opuso públicamente a un proyecto que amenazaba el paisaje local, reafirmando su compromiso con el espacio público sobre el privado.

Ernesto de Estrada había llegado a ser un referente en urbanismo desde que se graduó de la Universidad de Buenos Aires en 1933 y obtuvo una beca para estudiar en La Sorbona de París. Este impulso académico lo llevó a desarrollar su carrera en torno a la planificación urbana y la valorización de los espacios comunes, principio que se reflejó en su trabajo en distintas obras a lo largo de su trayectoria.

Durante el acto de homenaje, se vivieron instantes emotivos que revivió su hijo Gonzalo a más de tres décadas de la ocasión. A pesar de su estado de salud, que lo mantenía alejado de los medicamentos por temor a perder lucidez, de Estrada pudo sentir el cariño y aprecio de la gente. Las anécdotas de cómo lo ayudaron a subir al escenario o cómo los niños le llevaron dibujos para que firme subrayan su importancia en la comunidad.

El diseño del Centro Cívico ha pasado a ser un símbolo no solo de Bariloche, sino de toda la Patagonia, destacándose como un punto de encuentro para la cultura y la vida social de la ciudad. Su estilo arquitectónico, que combina de manera armónica la construcción con el entorno natural, continúa siendo un referente para futuros urbanistas.

A través de su labor, Ernesto de Estrada dejó una marca en la identidad de Bariloche y su legado perdura en la memoria colectiva. La comunidad sigue valorando su trabajo y compromiso, poniendo de manifiesto la necesidad de proteger y preservar el patrimonio arquitectónico que él tanto defendió.

La historia de Ernesto de Estrada no solo es la de un arquitecto, sino la de un apasionado defensor del espacio público, que ha inspirado a generaciones y cuyo legado sigue presente en cada rincón de Bariloche.

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