El legado de los pioneros peluqueros en Neuquén
El Día del Peluquero en Argentina rememora la historia de los primeros peluqueros de Neuquén. Juan Di Bernardi, pionero del sector, marcó el inicio de una profesión que ha evolucionado con la ciudad desde sus inicios.

El Día del Peluquero se conmemora cada 25 de agosto en Argentina, en honor a aquellos que han hecho de este oficio una parte esencial de la vida cotidiana. La fecha coincide con la memoria de San Luis IX de Francia, cuyo legado incluye la tradición de los barberos, quienes en la Edad Media realizaban, además de cortes de cabello, diversas prácticas médicas. A lo largo del tiempo, esta actividad se ha transformado en la peluquería moderna conocida en la actualidad.
En Neuquén, los primeros pasos en esta profesión se dieron con la llegada de inmigrantes, siendo Juan Di Bernardi el primer peluquero reconocido en la ciudad. Aunque se desconoce la fecha exacta de apertura de su peluquería, se sabe que fue pionero en ofrecer un servicio profesional en una época en que la ciudad apenas comenzaba a asentarse como capital provincial, en el inicio del siglo XX. Di Bernardi también estuvo vinculado a la creación de la Asociación Italiana de Socorros Mutuos, lo que resalta la comunidad que se formó entre los inmigrantes.
La peluquería de Di Bernardi abrió el camino para otros profesionales. En 1909, César A. Montero estableció la segunda peluquería en Neuquén, siendo asistido por su hijo Alfonso. A medida que la ciudad fue creciendo, la aparición de nuevos locales comenzó a configurar el mapa del las peluquerías. Personalidades como Félix Pérez, conocido como "El Chaval", así como José Herce y Manuel Sánchez, también se sumaron a esta lista de referentes.
Debido a la expansión demográfica y comercial de Neuquén, la demanda por servicios de peluquería creció, dando lugar a nuevos emprendimientos. Las peluquerías de Bogani, Lombardo y Diorio se convirtieron en puntos de referencia en el sector, brindando a la comunidad opciones para el cuidado personal. Con el paso de las décadas, estos locales también evolucionaron, replicando tendencias y adaptándose a las necesidades de la población.
El desarrollo de la actividad de peluquería no solo refleja la historia de los inmigrantes y el crecimiento de Neuquén, sino que también ilustra cómo el oficio se ha consolidado como un pilar de la vida social. Las barberías y peluquerías, además de ser espacios de cuidado personal, se han transformado en lugares de encuentro y dialogo.
A medida que se celebra este día, es fundamental reconocer el legado de aquellos que han contribuido al desarrollo de la peluquería en Neuquén. Su influencia perdura, recordando a las nuevas generaciones la importancia de esta profesión en el tejido social de la ciudad y en la historia local. Así, el Día del Peluquero sirve como una ocasión para rendir homenaje a la trayectoria de quienes han dedicado su vida a este arte.