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El luthier de China Muerta que transforma la madera en instrumentos musicales

En China Muerta, Saúl Pérez Zibana se destaca como luthier, fabricando instrumentos de cuerdas y recibiendo apoyo del Gobierno Provincial. Su trabajo se centra en la música latinoamericana y la restauración de instrumentos.

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El luthier de China Muerta que transforma la madera en instrumentos musicales

En la localidad de China Muerta, ubicada cerca de la Autovía Norte, Saúl Pérez Zibana se ha convertido en un destacado luthier, dedicándose a la construcción y reparación de instrumentos de cuerda pulsada. A sus 40 años, y tras 12 años en este oficio, Saúl se especializa en la fabricación de ronrocos y charangos, además de guitarras y bajos, abarcando así un importante aspecto de la música latinoamericana.

Su taller, repleto de herramientas y maderas de distintas variedades, refleja su compromiso con el arte. La llegada de sus clientes, mayormente a través del boca a boca y redes sociales, destaca la necesidad de una red de luthiers en el Valle de Neuquén, donde opera una docena de estos artesanos, cada uno con su especialidad. Saúl se ha integrado recientemente a la Asociación Argentina de Luthiers, una organización que apoya el crecimiento de este arte en el país.

Recientemente, Saúl recibió un préstamo del Gobierno Provincial, enmarcado en el programa Neuquén Financia, que le ha permitido adquirir herramientas y maderas específicas, vitales para su trabajo. Este crédito, que asciende a cinco millones de pesos, forma parte de una iniciativa destinada a facilitar el acceso al financiamiento para proyectos culturales. Saúl considera que este tipo de apoyo es esencial para emprendedores y artesanos del ámbito artístico.

La luthería de Saúl no es solo una labor mecánica; implica un profundo conocimiento de la madera y sus propiedades. Cada instrumento que crea parte de una cuidadosa selección del material, donde las características de cada tipo de madera son consideradas para lograr el sonido deseado. Este proceso meticuloso refleja su conexión con la música y su trayectoria personal, que comenzó en la infancia tocando en una banda y reparando instrumentos.

Su historia familiar también influye en su trabajo, ya que proviene de una tradición de fabricación de muebles y modelos de barcos, lo que le ha proporcionado una base sólida en el manejo de la madera. Saúl se presenta como un ejemplo del potencial que tienen los artesanos locales para enriquecer la cultura musical de la región.

El futuro de su emprendimiento parece prometedor, y su compromiso con la luthería sigue firme, apuntando a expandir su obra y continuar fomentando la música en su comunidad. Con el apoyo financiero y su dedicación, Saúl Pérez Zibana se destaca no solo como un luthier sino como un promotor de la cultura musical del Valle de Neuquén.

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