El Mundial 2026 genera un impacto económico de USD 20 mil millones en EE. UU.
Según estimaciones de Bank of America, el Mundial 2026 provocó un impacto de USD 20 mil millones en la economía estadounidense, beneficiando principalmente al sector turístico y de consumo en las ciudades sede.
El Mundial 2026 ha dejado una huella significativa en la economía de Estados Unidos, generando un impacto estimado de 20 mil millones de dólares. Este fenómeno no solo se limita a los eventos en los estadios, sino que se refleja en un notable aumento del consumo en diversas ciudades sede del torneo, impulsado por un crecimiento del gasto en bares, restaurantes y alojamiento. Según el Comité Organizador de Nueva York y Nueva Jersey, durante solo el mes de junio, el gasto de los aficionados alcanzó 1,2 mil millones de dólares, con un impacto económico total de 2,1 mil millones de dólares en esta región, que incluye una recaudación fiscal de 228 millones de dólares.
Brian Moynihan, CEO de Bank of America, subrayó que aproximadamente la mitad de los 40 mil millones de dólares de nueva actividad económica generada por el mundial se ha canalizado en Estados Unidos. El banco analizó los hábitos de gasto de 70 millones de clientes y reportó un incremento interanual del consumo de entre 5% y 6%, la tasa más alta desde 2022.
Los datos indican un crecimiento en el gasto con tarjetas de crédito y débito del 6,3% interanual en junio, aumentando este ritmo a 6,7% si se incluyen las ventas de alimentos y servicios. Este panorama se traduce en un avance notable en sectores como la hotelería, donde ciudades como Kansas City vieron un aumento del 90% en ingresos por habitación. Por su parte, el sector de bares y restaurantes también creció un 3,8% interanual, evidenciando la fuerte relación entre el evento y el mercado de consumo local.
Sin embargo, no todos los segmentos del mercado laboral se beneficiaron de la misma manera. Aunque el sector de ocio y hospitalidad aumentó su actividad, también enfrentó desafíos, tal como refleja la pérdida de 61 mil empleos en junio dentro del mismo sector. Este contraste sugiere que, a pesar de la prosperidad económica general durante el torneo, persisten ciertas desigualdades y complicaciones en la recuperación del empleo en áreas específicas.
Los economistas advierten que las diferencias en el impacto económico pueden estar relacionadas con la ubicación y el perfil de las ciudades sede. Por ejemplo, Kansas City y San Francisco experimentaron incrementos en la actividad hotelera y de servicios, aunque esto podría no replicarse de igual manera en otras ciudades. La volatilidad en el mercado podría responder a diversas dinámicas locales, así como al poder adquisitivo de los consumidores que asistieron al torneo.
Con el mundial aún en curso, las expectativas de crecimiento son mixtas, y se espera que el comportamiento del gasto de los consumidores continúe siendo un indicador clave para evaluar el impacto a largo plazo del evento en la recuperación económica de EE. UU. La popularidad del fútbol en el continente también se ha visto reflejada en el aumento de ventas de productos relacionados, contribuyendo aún más al dinamismo de la economía local en los próximos meses.