El Niño se intensifica y prevé una campaña agrícola con más lluvias y amenazas
Un nuevo informe indica que la probabilidad de que El Niño alcance una intensidad excepcional es del 75%. Si bien este fenómeno podría mejorar la disponibilidad de agua para la agricultura, también trae consigo riesgos asociados a tormentas y anegamientos.

El fenómeno meteorológico de El Niño, que influirá en la campaña agrícola 2026/27 en Argentina, está fortaleciéndose, alcanzando una probabilidad del 75% de llegar a una intensidad excepcional entre octubre y diciembre. Esta información proviene de un informe de Aprilis Soluciones Meteorológicas para la Unión Agrícola de Avellaneda (UAA) y sugiere que la presencia de El Niño podría acarrear tanto oportunidades como riesgos para el sector agropecuario.
Un elemento clave del informe es el índice RONI trimestral, que se proyecta superará los +2,5 °C, lo cual se considera una situación inusual desde 1950. Las temperaturas anómalas en diferentes regiones del océano Pacífico indican un calentamiento significativo, lo que afecta los patrones climáticos y posiblemente aumentará las lluvias sobre el centro y este de Argentina, así como en países vecinos. Sin embargo, este aumento en la disponibilidad de agua también podría traer consigo tormentas intensas, granizo y anegamientos.
A pesar de que un 70% de los suelos en la región agrícola se encontraban entre escasez y sequía al 10 de septiembre, la expectativa de lluvias podría ser un alivio para cultivos como maíz y soja. Pero la recomendación es clara: las condiciones de El Niño pueden crear un escenario impredecible, donde semanas secas pueden alternar con fuertes lluvias en cortos períodos de tiempo, lo que aumentaría la dificultad logística y potencial de enfermedades.
El informe también destaca la necesidad de que los agricultores diversifiquen sus estrategias de siembra. Esto incluye variar las fechas de siembra y los grupos de madurez de los cultivos, en lugar de depender de una única ventana de siembra. Esta estrategia podría mitigar los efectos adversos de un patrón climático errático.
La situación es especialmente crítica para cultivos como el trigo, que requiere lluvias adecuadas antes de mediados de septiembre para no ver comprometido su potencial de rendimiento. Las predicciones señalan que, si bien hay posibilidades de recibir lluvias, también hay una alta probabilidad de que dichos episodios sean localmente extremos, lo cual podría llevar a la saturación de los suelos.