El Niño y su impacto en los incendios forestales en la Patagonia para el verano 2026-27
La llegada de El Niño y el incremento de lluvias en la Patagonia traen un alivio inicial ante el riesgo de incendios forestales. Sin embargo, las condiciones podrían cambiar hacia el final de la temporada, presentando un nuevo desafío para la región.

Con la llegada del verano 2026-2027, la Patagonia se encuentra en una situación más húmeda gracias a las lluvias superiores a lo normal afianzadas por el fenómeno de El Niño. Esto se traduce en un aumento del nivel de nieve en las montañas y lagos, generando una perspectiva inicialmente favorable en términos de incendios forestales. Este alivio, sin embargo, no garantiza la completa seguridad, ya que los informes científicos destacan que el peligro persiste, especialmente en la segunda mitad de la temporada.
Históricamente, los veranos patagónicos recientes se han visto caracterizados por sequías prolongadas, altas temperaturas y escasez de precipitaciones, que han desencadenado incendios devastadores en diversas zonas, especialmente en la cordillera. Los datos de la Organización Meteorológica Mundial indicaron que durante el periodo de 2024 a 2025, las precipitaciones se ubicaron un 40% por debajo de lo habitual, contribuyendo a una mayor cantidad de incendios en la Comarca Andina, afectando localidades en Río Negro y Chubut.
El panorama para este verano es diferente, pues se anticipa una primera mitad de la temporada, en noviembre y diciembre, con menor peligrosidad de incendios. Sin embargo, se debe mantener la vigilancia en enero y, sobre todo, en febrero y marzo. En estos meses, la combinación de temperaturas en aumento, disminución de la humedad y la proliferación de vegetación resultante de las lluvias iniciales puede generar condiciones propicias para nuevos focos de incendio.
Las recientes nevadas y la acumulación de agua pueden, por un lado, ayudar a mantener el caudal de los cursos fluviales durante el deshielo y, por otro, aportar humedad a los bosques. Este aumento de humedad reduce las posibilidades de que se inicien y propaguen incendios en las primeras semanas del verano. Sin embargo, es fundamental considerar que la vegetación nueva, si se ve expuesta a altas temperaturas y sequedad, se transforma en combustible ideal para el fuego.
El Servicio de Prevención y Lucha Contra Incendios Forestales de Río Negro ha elaborado un informe que establece una temporada de incendios con dos etapas diferenciadas. A pesar de que se prevé una disminución en la peligrosidad en sus primeros meses, la comunidad y las autoridades deberán estar atentas y preparadas para el riesgo que pueda surgir en las semanas más cálidas.
Con el inicio del verano, el monitoreo atento de las condiciones climáticas y la conservación del entorno natural se tornan esenciales para mitigar la posible amenaza de incendios, garantizando así la protección de este ecosistema tan valioso y frágil en la región patagónica.