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El nuevo ministro de Economía prioriza el control del gasto y cambios en las gratificaciones

Elmer Cuba, nuevo ministro de Economía y Finanzas de Perú, anunció su intención de ser severo con el gasto público, lo que generó ansiedad entre los empleados estatales. Cuba prevé revisar la ley sobre gratificaciones y pensiones.

Por Edwin Montesinos Nolasco4 min de lectura
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El nuevo ministro de Economía prioriza el control del gasto y cambios en las gratificaciones

Elmer Cuba ha tomado posesión como el nuevo ministro de Economía y Finanzas de Perú, con un compromiso claro hacia la austeridad en el gasto público. Este enfoque inicialmente se traduce en un impacto directo sobre los empleados públicos, especialmente aquellos contratados bajo el régimen de Contrato Administrativo de Servicios (CAS), quienes están a la espera de su gratificación de julio. Se prevé que su gestión se caracterice por un control estricto sobre los recursos económicos del país, a fin de garantizar que se utilicen de manera adecuada y sin dilapidaciones.

En sus primeras declaraciones, Cuba dejó en claro que su política se enfocará en asegurar que los beneficios económicos, como los aumentos salariales, sean sostenibles y en concordancia con el manejo responsable del gasto. Esto ha generado preocupación entre los trabajadores, quienes ya enfrentan incertidumbres respecto a la gratificación correspondiente, la cual actualmente se calcula en un 10% de un salario mensual, con un mínimo de S/300.

Cuba también insinuó cambios a la denominada 'Ley de pensión digna', la cual establece el aumento de las pensiones a S/3.500. Su propuesta inicial enfatizó que esta ley, al ser considerada “populista”, podría alterar la equidad dentro del sistema de pensiones, generando tensiones entre diferentes sectores del servicio público.

El contexto político y económico en el cual Cuba inicia su mandato es complejo. El establecimiento de normas y leyes para realizar ajustes en el gasto ha estado bajo la presión del Consejo Fiscal, que ha instado al nuevo gobierno a considerar la inconstitucionalidad de ciertas regulaciones que se han implementado en el pasado. Esto se añade a la dinámica de un Congreso que ha estado cuestionado en su capacidad de iniciativa de gasto, lo que podría complicar aún más la gobernabilidad del actual Ejecutivo.

El nuevo ministro enfrenta una prueba de fuego, ya que cualquier ajuste que proponga deberá ser evaluado no solo por su impacto fiscal, sino también por la repercusión política que pueda tener. El enfoque de Cuba sobre el control fiscal podría ser visto como una medida necesaria en un contexto de necesidades económicas del país, donde la incertidumbre sigue presente, pero a su vez corre el riesgo de descontento social por el impacto que tendrá en los salarios y pensiones para los trabajadores del sector público.

Con esta nueva gestión y las propuestas de Cuba, se anticipa que las próximas semanas serán críticas en la implementación de políticas económicas que busquen equilibrar la sostenibilidad fiscal con las necesidades de la población, comenzando por la revisión de gratificaciones y pensiones. La respuesta de los trabajadores y de los actores políticos será un termómetro importante para evaluar el rumbo que tomará el gobierno de Keiko Fujimori en el campo económico.

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