El nuevo templo evangélico de Neuquén: historia y financiamiento al descubierto
La reciente inauguración del templo evangélico de la Iglesia Bautista Jesús es Rey en Neuquén, tras 15 años de construcción, ha generado interés y controversia en la comunidad. Su pastor, Hugo Márquez, explica que el financiamiento provino principalmente de ofrendas y el diezmo de los fieles, además de algunos aportes empresariales.

Frente a la Terminal de Ómnibus de Neuquén se erige el nuevo templo de la Iglesia Bautista Jesús es Rey, un imponente edificio tras 15 años de trabajo. Su diseño, una mezcla de hormigón y metal con un techo curvado, ha sido objeto de debate y especulación, especialmente en relación a su financiación. La obra se encuentra en una ubicación estratégica en la ciudad, en la calle Juan Julían Lastra, donde la comunidad religiosa se prepara para trasladarse del antiguo edificio en la calle Roca.
El pastor Hugo Márquez, vicepresidente de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), ha compartido detalles sobre cómo se logró reunir los fondos necesarios. En sus declaraciones, señala que la base económica provino de las ofrendas y diezmos de los fieles, una práctica común en las comunidades evangélicas. Aunque también menciona que recibieron algunas colaboraciones empresariales y el apoyo de voluntarios durante la construcción, enfatiza que la mayoría de los miembros no ofrendan regularmente. Márquez descarta la posibilidad de financiamiento externo en dólares y critica la falta de interés mediático en explorar la historia del templo.
Con el costo actual del metro cuadrado en Neuquén, es difícil calcular la inversión total, considerando que un proyecto similar en la actualidad podría requerir más de 10 millones de dólares. La magnitud de la obra ha sido asombrosa, sobre todo por lo prolongado del proceso de edificación. Sin embargo, Márquez sostiene que la construcción del templo es un símbolo del progreso y no debería asociarse con la pobreza, resaltando que otros 144 edificios están en construcción en la ciudad, planteando que su iglesia también merece un espacio acorde.
Para la comunidad evangélica, este templo no solo representa un lugar de culto, sino un lugar de encuentro y de desarrollo comunitario. A diferencia de lo que algunos pueden suponer, Márquez asegura que el espacio interno es austero y no exhibe lujos o suntuosidades; más bien busca ser un lugar práctico que albergue a una multitud de fieles. Su voz marca un punto de inflexión en la percepción de las iglesias en Neuquén, proponiendo que el avance y el bienestar no están reñidos con la espiritualidad.
El proceso de construcción de este templo, además de ser un tema de interés para los miembros de la iglesia y sus simpatizantes, ha abierto un debate más amplio sobre la influencia de las instituciones religiosas en la vida social y política de Neuquén, especialmente considerando el vínculo de su familia con la política local, dado que Nadia Márquez ocupa un cargos como senadora nacional.
Con este contexto, la pronta inauguración del templo promete ser un acontecimiento de gran relevancia para los evangélicos en la región, mientras que su historia de financiación y crecimiento sigue siendo objeto de atención y análisis.