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El origen del mal olor en la ropa deportiva: bacterias y lavado ineficaz

Investigaciones de la Universidad de Gante explican por qué la ropa deportiva sigue oliendo mal incluso después de ser lavada. El estudio destaca el impacto de las bacterias y las características de los tejidos sintéticos en la persistencia del olor.

Por Kenya Saldaña5 min de lectura
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El origen del mal olor en la ropa deportiva: bacterias y lavado ineficaz

Aunque la ropa deportiva puede parecer limpia y oler a detergente justo después de lavarse, el desagradable olor puede regresar rápidamente tras su uso. Un estudio de la Universidad de Gante publicado en la revista BMC Biology resalta que el proceso de lavado tradicional no elimina eficazmente las bacterias responsables del mal olor, revelando así la necesidad de comprender mejor los hábitos de limpieza actuales.

Este estudio indica que en ciclos de baja temperatura, las bacterias que se encuentran en la ropa pueden ser reemplazadas por otras del ambiente que habitan en la lavadora, como Pseudomonas o Moraxella. Esto pone de manifiesto que, en ciertas circunstancias, las lavadoras pueden transferir microorganismos en lugar de eliminar su presencia, lo que agrava el problema del olor persistente en las prendas.

Uno de los factores que contribuyen a esta situación es el tipo de material de fabricación. El poliéster, que es común en la indumentaria deportiva, tiene la capacidad de atraer y retener las grasas del sudor debido a su naturaleza hidrófoba. Estos lípidos quedan atrapados en las fibras, proporcionando un entorno favorable para que proliferen las bacterias, siendo Staphylococcus hominis la más asociada a la producción de olores en estas prendas.

Además, el proceso de secado también juega un rol crítico en la reactivación del mal olor. A pesar de que el lavado puede reducir algunos compuestos volátiles, los ciclos a temperaturas moderadas o la falta de desinfectantes no logran erradicar del todo las bacterias, que pueden multiplicarse nuevamente una vez que la ropa se seca en condiciones de alta humedad.

El secado al sol se sugiere como una alternativa eficaz, ya que la radiación ultravioleta ayuda a destruir el ADN bacteriano, frenando así su capacidad para reproducirse. Por el contrario, el secado en interiores o en lugares húmedos puede agravar el problema, reactivando los malos olores al facilitar que las bacterias metabolizan los restos orgánicos en las fibras.

Asimismo, otros estudios han identificado que las lavadoras pueden albergar biofilms bacterianos en múltiples puntos de su estructura, complicando aún más la erradicación de las bacterias durante el lavado. En este sentido, es esencial realizar un mantenimiento regular de las lavadoras para mejorar la higiene de la ropa que se lava.

Con estos hallazgos, queda claro que los usuarios de ropa deportiva deben adoptar métodos de limpieza más adecuados y prestar atención a las características de los materiales que eligen, considerando que no todas las fibras ofrecen el mismo rendimiento en cuanto a limpieza y mantenimiento de olores.

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