El petróleo sigue bajo presión a pesar del crecimiento económico en China
El crecimiento económico de China no se refleja en el aumento del precio del petróleo, generando preocupaciones. A medida que la demanda de crudo cae, los precios del Brent se mantienen mucho más bajos de lo esperado, a pesar de la restricción de la oferta global debido a conflictos en el Estrecho de Ormuz.

En la primera mitad de 2026, la economía china mostró un crecimiento del 4,7%, según datos oficiales. Sin embargo, este aumento no se traduce en un incremento paralelo de la demanda de petróleo. A partir de septiembre, el precio del barril de Brent se encontraba cerca de los 95 dólares, un nivel que, según muchos analistas, debería ser significativamente más alto considerando la actual escasez de oferta ocasionada por tensiones geopolíticas en el Estrecho de Ormuz, donde el tránsito de crudo se redujo drásticamente.
Las proyecciones indican que, a pesar de las limitaciones en la oferta, el Brent podría promediar 78 dólares en el último trimestre de 2026. Esta expectativa contrasta con la drástica reducción en el volumen de petróleo que transita por el Estrecho, que en 2025 alcanzó los 21,6 millones de barriles diarios y en el segundo trimestre del presente año se redujo a apenas 4,9 millones. Este déficit de oferta normalmente generaría un aumento en los precios, pero lo que está deteniendo este aumento es la caída en la demanda, particularmente de China, el mayor importador de crudo del mundo.
Durante el segundo trimestre, las importaciones chinas de petróleo promediaron 8,1 millones de barriles diarios, un 32% menos en comparación con el primer trimestre. La razón principal detrás de esta disminución se asocia al desinterés de Pekín en adquirir petróleo a precios elevados debido a la guerra en el Medio Oriente, lo que llevó a un consumo de inventarios en lugar de nuevas compras. Sin embargo, este ajuste en el mercado sugiere una reprogramación de la demanda que podría tener implicaciones a largo plazo.
China está intentando reorientar su economía de la construcción hacia sectores más sostenibles como los vehículos eléctricos y energías renovables. Sin embargo, este cambio ha llevado a un menor consumo energético en el país. En el primer semestre de 2026, el sector construcción experimentó una caída del 4%. Estas circunstancias plantean inquietudes sobre si el crecimiento económico reportado realmente refleja la situación del país o si, por el contrario, se esconde una verdad más compleja sobre la salud de su economía.
Este escenario de bajo consumo en el gigante asiático resalta la interdependencia del mercado global de energía. Si China continúa reduciendo su demanda, como indican las tendencias actuales, los precios del petróleo podrían permanecer contenida a niveles que no reflejan las tensiones actuales en la oferta. Esta dinámica afectará no solo a la economía global, sino también a productores en regiones como la Patagonia, donde el petróleo es un pilar esencial de la economía local.