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El recorrido de un chuletón argentino hacia el mercado español tras el acuerdo UE-Mercosur

La exportación de carne argentina a España se expande gracias al acuerdo entre la UE y Mercosur, lo que involucra un proceso complejo y largo que asegura la calidad del producto. Desde el nacimiento de los terneros hasta su llegada al frigorífico, se plantean etapas que pueden durar hasta dos años.

Por Enzo Iriarte4 min de lectura
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El recorrido de un chuletón argentino hacia el mercado español tras el acuerdo UE-Mercosur

El reciente acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur está promoviendo el aumento de exportaciones de carne vacuna argentina, un alimento apreciado en la gastronomía de Europa. Este nuevo marco abre oportunidades para que la carne, que recorre hasta 10.000 kilómetros desde Sudamérica a España, acceda a un mercado tan significativo.

El proceso comienza en el campo argentino, donde los terneros nacen y son alimentados por sus madres durante los primeros meses. Miguel Schiariti, un productor agrícola de General Alvear, explica que después del destete, los terneros pasan a una etapa de recría donde se alimentan en potreros antes de ser llevados a corrales para terminar su engorde con raciones balanceadas. Este proceso puede durar entre 15 y 24 meses, sumando la crianza de animales destinados específicamente para la exportación a mercados demandantes como el español, donde se prefieren ejemplares más pesados.

Schiariti también menciona que en la Argentina se da preferencia a un tipo de ganado distinto al que se consume localmente, lo que se traduce en un ciclo de crianza más prolongado. La diferencia en peso entre los animales destinados a exportación y aquellos para el mercado local es notable; mientras que en Argentina se venden terneros más livianos, para España se requiere animales que superen los 550 kilos.

Una vez que los novillos alcanzan el peso adecuado, son enviados a frigoríficos, que juegan un rol crucial en la cadena de exportación. El veterinario debe revisar cada animal, y el frigorífico decide si el ganado será destinado al consumo interno o a la exportación. En muchos casos, se opta por animales más pesados para mercados exteriores, asegurando así la calidad de la carne en el destino final.

Para los productores argentinos, el acuerdo es visto como una oportunidad significativa, en particular después de más de dos décadas de negociaciones. Schiariti señala que esta apertura comercial les permite acceder a nuevos mercados en Europa, a pesar de las reticencias con las que algunos países, como Francia, han abordado el tema, debido a la competencia que representa la carne argentina, que se cría de manera más libre y con menores costos de producción.

La transición del animal desde el campo hasta el mercado español es un recorrido que involucra una logística compleja, asegurando que la carne llegue en óptimas condiciones. Los frigoríficos no solo son responsables del proceso de faena, sino que también gestionan el destino del ganado, prepando la carne para cumplir con los estándares internacionales, algo fundamental en un entorno de creciente demanda.

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