El regreso del tejido como terapia en la Patagonia
El tejido ha cobrado relevancia en la Patagonia como método de relajación y terapia, evidenciado por estudios que destacan sus beneficios en la salud. La emprendedora neuquina María Victoria Raffo comparte su experiencia y el impacto positivo de esta actividad en la vida cotidiana. Su taller propone un espacio para crear y aprender, subrayando la importancia de lo vivido mientras se teje.

En un contexto donde el estrés y la ansiedad predominan en la vida moderna, el acto de tejer emerge como un refugio emocional y mental. La organización Knit For Peace ha realizado estudios que evidencian cómo tejer no solo mejora la salud física, sino que también tiene efectos positivos a nivel mental. Entre estos beneficios, se destacan su capacidad para ralentizar la progresión de enfermedades como la demencia senil y su eficacia como herramienta complementaria en el tratamiento de la depresión y la ansiedad, contribuyendo a un bienestar integral.
María Victoria Raffo, una emprendedora neuquina con antecedentes como docente universitaria, ha hecho del tejido su nuevo proyecto de vida. Al recordar a sus abuelas tejedoras, ella comparte cómo aprendió a tejer al observarlas, resaltando la importancia de este arte como un momento de introspección y orden mental. "Tejer es neurociencia aplicada", sostiene, enfatizando que el acto de entrelazar hilos ayuda a regular el cerebro, convirtiendo la ansiedad en un estado de calma.
Raffo decidió convertirse en la protagonista de su propia historia al abrir el Taller del Garage, un espacio donde busca fusionar enseñanza y creación a través del tejido. A diferencia de sus años en la universidad, en su taller la interacción es más íntima y personal, permitiendo que los participantes no solo aprendan a tejer, sino que también experimenten una conexión emocional con la actividad. Este enfoque resalta la importancia de la experiencia cerebral durante el proceso de tejer.
A lo largo de sus encuentros, los participantes no solo confeccionan prendas; también desarrollan habilidades como la atención, la creatividad y la tolerancia a la frustración. Cada punto se convierte en una lección sobre paciencia y gratificación diferida. La actividad no solo busca generar un producto final, sino también fomentar un espacio de crecimiento personal y colectivo, donde cada madeja se transforma en una invitación a crear y compartir.
La relevancia del tejido en la sociedad actual invita a repensar prácticas que promuevan la salud mental y emocional. A medida que más personas buscan formas de desconectarse del ritmo acelerado de la vida cotidiana, la actividad de tejer se destaca como una opción terapéutica accesible y enriquecedora. En este sentido, el taller de Raffo se convierte en un ejemplo de cómo el pasado puede ser reinterpretado para abordar los desafíos del presente, uniendo generaciones a través de un arte que trasciende el mero oficio.
Así, la práctica del tejido resurge en la Patagonia no solo como un hobby, sino como una herramienta vital para mejorar la calidad de vida, permitiendo que los patrones de hilos se conviertan en caminos para el bienestar emocional.