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El riego agrícola potencia rindes de trigo y ganancias en el campo argentino

El uso del riego agrícola en Argentina aumenta significativamente los rendimientos y la rentabilidad del trigo, como muestra la experiencia de Atajacaminos Ñañarca S.A. En regiones como Córdoba y Catamarca, los resultados demuestran que la implementación de sistemas de riego es clave para el desarrollo agropecuario, permitiendo además diversificar la producción.

Por Joaquin Ibarra4 min de lectura
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El riego agrícola potencia rindes de trigo y ganancias en el campo argentino

En el contexto de la agricultura argentina, el riego se está convirtiendo en una herramienta esencial para optimizar los rendimientos y la rentabilidad de los cultivos. En particular, la empresa Atajacaminos Ñañarca S.A., ubicada en Córdoba y Catamarca, ha logrado estabilizar y aumentar sus producciones, destacándose en el cultivo de trigo. Durante la reciente 9ª Reunión Internacional de Riego, el director de la empresa, Néstor Scarafia, compartió insights sobre cómo la incorporación de riego permitió alcanzar rendimientos promedio de 50 quintales por hectárea, mucho más que los 22 quintales por hectárea obtenidos en condiciones de secano.

La dependencia de las lluvias ha sido un desafío constante para los productores, lo que ha llevado a muchas empresas, no solo a Atajacaminos, a considerar el riego como una solución viable. Según Scarafia, esta tendencia ya se refleja en unas 30.000 hectáreas en la región de CREA Córdoba Norte, donde el riego se está generalizando. Las cifras hablan por sí solas: en 11 campañas, los registros muestran un notable incremento en los rindes de trigo, mejorando en un 127% gracias a las técnicas de riego.

Además de la mejora en los rendimientos de trigo, que alcanzan picos de hasta 98 quintales por hectárea, el riego también ha permitido diversificar la producción agrícola hacia la ganadería, con sistemas de recría en pasturas irrigadas. Esto demuestra un enfoque integral donde los distintos sistemas de producción se complementan, enriqueciendo la oferta agropecuaria local.

Sin embargo, Scarafia advierte que las ventajas del riego no vienen sin desafíos. La inversión inicial y la necesidad de adquirir conocimientos sobre el manejo agronómico son aspectos cruciales para asegurar que cada milímetro de agua aplicado se traduzca en mayores ganancias. La gestión de fertilización y rotaciones de cultivos son prácticas que deben intensificarse para maximizar la rentabilidad.

De cara al futuro, el sector agrícola argentino enfrenta la necesidad de adaptarse a un clima cambiante y, por ende, la implementación de riego podría ser una estrategia esencial para mitigar los efectos adversos de la sequía. Esto no solo resuelve el problema del agua, sino que también permite jugar en un nivel más competitivo dentro del mercado agrícola nacional e internacional.

En resumen, el riego agrícola está ganando terreno como una práctica viable para transformar y mejorar sustancialmente la productividad en el campo argentino, siendo clave para el desarrollo sostenible del sector agropecuario.

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