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El riesgo de humanizar a los perros como parte de la familia

Expertos advierten sobre los peligros de humanizar a los perros, una tendencia creciente que podría impactar negativamente su bienestar.

Por Newsroom Infobae4 min de lectura
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El riesgo de humanizar a los perros como parte de la familia

En la actualidad, el número de perros en España ha alcanzado más de 7,5 millones, lo que refleja la creciente importancia de estos animales en la vida cotidiana de muchas personas. Sin embargo, especialistas como el etólogo Luis Felipe Guevara alertan sobre una preocupante tendencia en la que se trata a los perros como si fueran seres humanos. Esta dinámica, que va más allá de vestimentas o nombres afectivos como ‘perrhijos’, puede derivar en formas de maltrato psicológico y físico hacia estos animales, al confundir sus necesidades naturales con las emociones humanas.

Guevara señala que muchos dueños pueden ver a sus perros como sustitutos emocionales, llenando vacíos afectivos que no han podido resolver. Este comportamiento puede llevar a los propietarios a interpretar erróneamente el bienestar de su mascota, asumiendo que un perro está bien siempre que no moleste, ignorando que cada animal tiene requerimientos específicos en cuanto a cuidado y comportamiento. En consecuencia, cuando un perro manifiesta comportamientos que los dueños consideran indeseables, como ladridos excesivos o ansiedad por separación, a menudo se les culpa, en lugar de comprender que están expresando necesidades legítimas.

La humanización de los perros también puede resultar en problemas físicos y de comportamiento, como la sobrealimentación y el sedentarismo. En muchos hogares, donde las mascotas pasan mucho tiempo con sus dueños por el fenómeno del teletrabajo, puede surgir un hiperapego que a la larga provoca trastornos en la conducta canina. Este tipo de interacciones pueden generar comportamientos compulsivos en los animales, como lamerse repetidamente o mostrar ansiedad al quedarse solos.

Además, la falta de límites en la crianza de mascotas crea un ambiente en el que los perros no aprenden a comportarse adecuadamente en sociedad. Debido a esto, muchos propietarios pueden considerar el adiestramiento como un obstáculo a la libertad de expresión de su mascota, lo cual es un error. La educación adecuada de los perros no solo les permite disfrutar de mayor libertad y ejercicio, sino que también facilita mejores interacciones con otros animales y humanos, evitando la reactividad.

De acuerdo con la investigación, la tendencia de considerar a los perros como miembros de la familia se manifiesta incluso en la esfera digital. Encuestas indican que cerca del 90% de los propietarios de mascotas los ven como un hijo o miembro de la familia. Este lazo emocional, aunque positivo, puede llevar a comportamientos que limitan la naturalidad de estos animales. La tendencia de publicar contenido relacionado con las mascotas en redes sociales ha aumentado, a menudo superando la publicación de fotos de hijos o parejas, lo que indica cómo los perros han ganado un lugar predominante en la vida diaria.

Es vital reconocer que la humanización excesiva de los perros puede llegar a considerarse una forma de maltrato cuando limita de manera sostenible su comportamiento natural. Mientras que el amor por las mascotas es evidente y positivo, es esencial mantener en perspectiva que pertenecen a una especie diferente con necesidades particulares. Una relación saludable implica reconocer y respetar su naturaleza, buscando un equilibrio entre afecto y el cuidado responsable que requieren.

El creciente interés por la educación y el bienestar animal sugiere que la sociedad podría beneficiarse de una mayor concienciación sobre el trato adecuado de estos animales, promoviendo su salud y una convivencia más armoniosa.

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