El riesgo país alcanza su nivel más alto en once meses
El riesgo país de Argentina ha escalado hasta 622 puntos, su valor más alto en casi un año. Esta situación, marcada por la presión en los mercados internacionales y la inestabilidad política interna, impacta en la percepción de los inversores hacia el país.

En los últimos días, el riesgo país de Argentina, medido por JPMorgan, se incrementó y tocó un máximo de 640 puntos, cerrando finalmente en 622. Esta cifra representa el nivel más elevado desde noviembre de 2025 y refleja la creciente desconfianza de los inversores ante la situación económica del país.
El presidente Javier Milei intentó poner en perspectiva esta alza, indicando que el riesgo país de su administración para el año siguiente sería de solo 100 puntos. Esta afirmación se basa en la tasa que presentó el bono AO27, que tiene un vencimiento anterior a su mandato y fue colocado a una tasa levemente superior al 5%. Sin embargo, el panorama general continúa complicándose con la reciente emisión del AO28, donde los rendimientos superaron el 8%.
La subida del riesgo país se explica, en parte, por la aversión al riesgo incrementada entre los inversores, provocada por el aumento de la inflación en Estados Unidos, que alcanzó un 3,7%, superior al 3,6% previsto. Esto incrementa la expectativa de que la Reserva Federal de EE.UU. podría elevar nuevamente las tasas de interés, lo que siempre impacta negativamente en los mercados emergentes como Argentina.
El contexto internacional es particularmente volátil, con incrementos en las tasas de interés tanto en EE.UU. como en Europa y Japón. La tasa de los bonos a 10 años en EE.UU., por ejemplo, ha subido de 4,2% a 5,3%, el nivel más alto en más de dos décadas, lo que genera preocupación entre los inversores y afecta la confianza en activos de mayor riesgo.
Además, la prolongación de conflictos internacionales, como la situación en Medio Oriente, agrega una capa adicional de incertidumbre, lo que complica aún más el clima para el financiamiento externo de Argentina. La combinación de estos factores genera una atmósfera desfavorable para la economía argentina, que ya enfrenta serias dificultades internas.
Ante este panorama, el Gobierno deberá encontrar formas de restaurar la confianza del mercado y estabilizar la situación económica. La implementación de políticas que tranquilicen a los inversores y una gestión económica clara podrían ser claves para revertir la tendencia del riesgo país en el corto plazo.