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El riesgo país en Argentina retrocede, pero persisten dudas por la Fed

El riesgo país de Argentina experimentó una caída del 10% en la última semana, volviendo a situarse por debajo de los 600 puntos básicos. Sin embargo, la evolución del indicador está condicionada por el comportamiento de las tasas en Estados Unidos y la fragilidad del contexto local.

Por Gabriel Jara4 min de lectura
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El riesgo país en Argentina retrocede, pero persisten dudas por la Fed

El índice de riesgo país de Argentina, elaborado por JP Morgan, mostró una reducción significativa de 60 puntos básicos recientemente, al caer por debajo de los 600 puntos. Este descenso se produce en un marco donde se acumulan reservas locales y existe un respaldo percibido de parte del Tesoro de Estados Unidos, lo que fortalece los activos argentinos. A pesar de esta mejora temporal, el indicador sigue reflejando una elevada volatilidad, consecuencia de la tensión entre los problemas económicos internos y las reacciones de los mercados emergentes ante condiciones externas adversas.

Desde julio, el riesgo país argentino había alcanzado un mínimo de 403 puntos, pero se disparó a 655 puntos a comienzos de octubre, evidenciando un aumento en el costo de financiamiento del Gobierno. Esta situación coincide con los incrementos en los rendimientos de la deuda estadounidense, que subió del 4,6% al 5,3% anual, un nivel no visto en un cuarto de siglo. En contraste, el riesgo país de otros países de la región como Chile, Uruguay y Brasil se mantuvo relativamente estable o incluso disminuyó, lo que subraya la particular vulnerabilidad de la economía argentina frente a los mercados internacionales.

El entorno de la renta fija local está intrínsecamente ligado a la situación macroeconómica de Estados Unidos. La atención del mercado está puesta en el próximo informe del índice de precios al consumidor (IPC) en ese país, donde se anticipan incrementos que podrían influir en la política monetaria de la Reserva Federal. Analistas como Molly Brooks han expresado que las implicaciones de estos datos son complejas: un IPC elevado podría llevar a la Fed a adoptar medidas más restrictivas, mientras que un dato más bajo podría calmar la tensión en el mercado.

A su vez, se espera que el Banco Central argentino no modifique las tasas en su próxima reunión de octubre, pero podría prever un aumento gradual en el futuro cercano. Expertos citan la fuerte incertidumbre que prevalece sobre la situación económica global y la repercusión que tendría en la deuda local, sugiriendo que el entorno financiero de Argentina podría seguir siendo volátil a medida que se afine el análisis de los datos económicos estadounidenses.

Las decisiones del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en sus intervenciones también serán fundamentales, ya que podrían impactar de manera decisiva en las expectativas de los inversores de la región. La gente espera un enfoque más cauteloso y una serie de ajustes menores en las políticas monetarias hacia los próximos años, en función de cómo evolucionen las variables económicas claves.

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