El RIGI podría resignar más de US$ 8.400 millones en impuestos a futuro
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) podría costarle al Estado argentino hasta US$ 8.493 millones en impuestos resignados por proyectos aprobados. Este régimen, creado en 2024, tiene como objetivo atraer inversiones de gran escala en el sector energético y minero, pero el costo fiscal se incrementará significativamente para el año 2035.

Un informe de la consultora Eco Go estima que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) podría implicar la resignación de US$ 8.493 millones en ingresos fiscales para el Estado argentino. Esta cifra corresponde a los 23 proyectos aprobados hasta el 1 de octubre de 2026, y representa el 25% del capital comprometido que asciende a US$ 33.837 millones. A su vez, el costo fiscal neto que representa este régimen equivale aproximadamente al 32% de la recaudación que se obtendría si estas inversiones se realizaran bajo el régimen tributario tradicional.
El RIGI fue establecido por la Ley Bases en 2024 y tiene como objetivo fomentar grandes proyectos de inversión mediante beneficios fiscales. Entre estos se incluyen la reducción del impuesto a las ganancias, amortizaciones aceleradas y un tratamiento preferencial para importaciones y exportaciones. Este régimen ha sido clave para el desarrollo de proyectos en sectores estratégicos como el energético y minero, incluyendo importantes iniciativas en Vaca Muerta y el litio. Algunos casos destacados son los proyectos Bajo del Choique-La Invernada y Rincón de Aranda.
Según el análisis de Eco Go, el impacto financiero del RIGI se mide en términos de rentabilidad. Las empresas que acceden a estos beneficios ven un incremento en el valor actual neto (VAN) de sus inversiones y una mejora en la tasa interna de retorno (TIR), que pasa del 10,6% al 13,4%. Sin embargo, este costo no se siente de manera inmediata; se proyecta que alcanzará su pico en 2035, llegando a cerca de US$ 1.600 millones anuales, lo que representará un 0,25% del producto bruto interno (PBI).
Esta situación genera un dilema en la política fiscal, puesto que mientras la mayoría de los sectores productivos tributan bajo el régimen general, las grandes inversiones bajo el RIGI gozan de condiciones impositivas más favorables. Las discusiones en torno a la adicionalidad son cruciales, ya que el informe diferencia el gasto tributario del costo fiscal neto, lo que afectará las decisiones futuras sobre la viabilidad de este régimen.
El futuro del RIGI dependerá de la capacidad del gobierno argentino para equilibrar los beneficios de atraer inversiones con el impacto fiscal que estos incentivos generan. Se prevé que el debate sobre este régimen continuará en los próximos años, especialmente en un contexto económico que busca la estabilidad fiscal.