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El salario mínimo en Argentina se encuentra 20% por debajo de los niveles de la década del 90

Desde la llegada del gobierno de Javier Milei, el Salario Mínimo, Vital y Móvil ha experimentado una caída superior al 40% en su capacidad de compra. Actualmente, este valor se sitúa un 60% por debajo del de 2015 y un 20% por debajo de los niveles más bajos de la década de 1990.

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El salario mínimo en Argentina se encuentra 20% por debajo de los niveles de la década del 90

La asunción del gobierno de Javier Milei ha traído consigo una notable caída en el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM), que ha perdido más del 40% de su poder adquisitivo. Según un informe reciente de CIFRA, esta desvalorización se acentuó en los primeros meses de la gestión, donde la devaluación inicial provocó una bajada de aproximadamente el 30% en la capacidad de compra del salario. Esta situación se ha mantenido debido a la falta de acuerdos en las negociaciones laborales, lo que ha llevado a que los incrementos sean establecidos unilateralmente por la Secretaría de Trabajo.

El informe resalta que el SMVM se encuentra hoy un 60% debajo de lo que era en 2015, y que actualmente está un 20% por debajo de los niveles más bajos alcanzados durante la década de 1990. Esta caída tiene un efecto directo y severo en la economía de los hogares, evidenciado, por ejemplo, en el costo de alimentos básicos. En 2016, se necesitaba trabajar un poco más de una hora para poder comprar un kilo de pan; hoy, esa misma cantidad requiere dos horas y media de trabajo.

Los productos de consumo cotidiano, como la carne picada, muestran un aumento aún más alarmante: el tiempo de trabajo necesario para adquirir este alimento ha pasado de dos horas en 2016 a casi seis horas en la actualidad. Esto indica que el salario mínimo apenas cubre poco más de la mitad de la canasta básica alimentaria de una familia tipo, y se requieren más de cuatro salarios mínimos para alcanzar la línea de pobreza.

La reducción del poder adquisitivo también se refleja en los costos del transporte público. Un viaje de ida y vuelta en subte requería, en 2016, solo 15 minutos de trabajo, mientras que hoy demanda 1 hora y 41 minutos a salario mínimo. Este aumento en el costo de vida impacta considerablemente en los hogares argentinos, que enfrentan diariamente la presión de un contexto inflacionario creciente.

Con este panorama, el futuro inmediato señala que la situación podría agravarse si no se toman medidas efectivas para estabilizar los ingresos y preservar el poder adquisitivo de la población. Las autoridades deberán abordar urgentemente la crisis salarial para evitar que más familias caigan en la pobreza.

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