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El secuestro del hermano de Riquelme y su regreso al fútbol

Juan Román Riquelme rememoró el secuestro de su hermano Cristian, ocurrido en 2002, y cómo influyó en su decisión de irse a Europa. A pesar de la conmoción y el temor, Riquelme volvió a jugar pocos días después, cumpliendo el deseo de su hermano.

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El secuestro del hermano de Riquelme y su regreso al fútbol

El 2 de abril de 2002, Cristian Riquelme, hermano de Juan Román, fue secuestrado en Don Torcuato mientras se encontraba con amigos. En ese momento, Juan Román se hallaba concentrado con Boca Juniors, preparándose para un partido. La noticia de la captura interrumpió su rutina futbolística y, ante la situación crítica, abandonó la concentración para apoyar a su familia y enfrentar el rescate.

Los secuestradores contactaron a Juan Román para exigir un rescate, el cual inicialmente se fijó en 300.000 dólares. Sin embargo, tras tensas negociaciones, la familia logró reunir 160.000 dólares. Cristian fue liberado luego de 30 horas de cautiverio, el 4 de abril, y apareció en la zona de Ramos Mejía, lo que causó una profunda conmoción dentro y fuera del ámbito futbolístico argentino.

En medio de la angustia, Riquelme recordó que al reunirse con su hermano tras la liberación, Cristian le preguntó si podría jugar el partido del fin de semana, con una preocupación que dejó una evidente huella en su memoria. "Lo único que quería era que te devuelvan", le respondió Riquelme. Sin embargo, la insistencia de su hermano lo llevó a considerar su regreso al fútbol de inmediato, a pesar del trauma vivido.

En la reanudación de los campeonatos, el primer partido después de la liberación de Cristian fue contra Huracán, el 3 de abril, donde Riquelme no participó. Pero el domingo 7 de abril, se produjo su regreso al campo de juego en La Bombonera durante un encuentro frente a Unión de Santa Fe que terminó 3-0 a favor de Boca. En ese partido, Juan Román contribuyó al marcador con un gol que evidenció su técnica y habilidad en el campo, a pesar de la reciente experiencia traumática.

Este episodio no solo marcó la vida de la familia Riquelme, sino que también tuvo repercusiones en la carrera de Juan Román, quien, tras la experiencia del rescate, tomó la decisión de emigrar a Europa poco después, buscando nuevas oportunidades en su carrera profesional. Hoy, más de dos décadas después, Riquelme recuerda cómo un instante de terror se transformó en un catalizador para su evolución tanto como persona como deportista.

La historia de este secuestro dejaron una huella significativa en el fútbol argentino, revelando cómo el deporte puede ser impactado por situaciones ajenas a la cancha y cómo los lazos familiares pueden influir en decisiones cruciales en la vida de un jugador.

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