El Senado negocia modificaciones al Súper RIGI antes de su regreso a Diputados
El Senado mantiene negociaciones para modificar el proyecto del Súper RIGI, que ya fue aprobado en Diputados. Debido a la necesidad de consenso con varios bloques, su retorno a la Cámara Baja se hace inevitable para ratificaciones posteriores.

El proyecto del Súper RIGI, que busca incentivar inversiones en sectores poco desarrollados, enfrenta desafíos en el Senado donde se negocian cambios significativos. A diferencia de otros proyectos que avanzaron rápidamente, este requiere un acuerdo amplio para asegurar los votos necesarios, principalmente debido a la falta de apoyo de la UCR y el PRO, que piden modificaciones antes de firmar el dictamen de comisión.
Uno de los puntos centrales en discusión es la cláusula del "Compre Argentino", que exige que al menos un 20% de las inversiones se destinen a proveedores locales. Sin embargo, hay un fuerte reclamo de sectores como la Unión Industrial Argentina (UIA) para clarificar que este porcentaje solo se aplique a bienes producidos en el país y no a servicios. La experiencia previa con el régimen actual ha demostrado que muchos proyectos optan por materiales y equipos importados, lo que va en contra del espíritu de la ley.
Además, se ha propuesto que este mínimo del 20% se incremente al 30% para fomentar aún más la producción local. Esta modificación se alza como un punto crucial entre las demandas tanto del PRO como de la UCR, que argumentan que un control riguroso permitiría garantizar la efectividad de la cláusula, estableciendo sanciones en caso de incumplimiento, algo que había sido solicitado durante los debates en comisiones.
Por otro lado, algunos legisladores han planteado la necesidad de abordar el consumo energético de nuevos proyectos, como los data centers, sugiriendo que deben garantizar su autoabastecimiento. Esto busca prevenir problemas adicionales en una región donde la demanda energética está en crecimiento. También se discuten propuestas para ampliar el régimen, permitiendo que industrias ya existentes que aporten valor agregado puedan sumarse al mismo.
El contexto en el que se desarrolla esta negociación es crucial, ya que el gobierno apunta a atraer inversiones cercanas a los US$ 1.000 millones, un objetivo que depende de cómo se reestructuren las condiciones del Súper RIGI. Esta normativa, al ser renegociada y debiendo regresar a la Cámara de Diputados, dificulta su posible implementación en el corto plazo, prolongando un proceso que, según versiones oficiales, debería ser ágil.
Lo que sigue es la espera de que las distintas bancadas lleguen a un consenso antes de finalizar la redacción de los cambios, lo cual podría significar un atraso en el atractivo que representa el régimen para posibles inversores nacionales e internacionales. Así, el Senado se encuentra en un punto clave para definir el rumbo del sector industrial en el país.