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El turismo en Buenos Aires atraviesa su peor temporada en años

Durante las vacaciones de invierno de 2026, la Provincia de Buenos Aires experimentó una significativa caída en el turismo, con un descenso del 11,5% en la llegada de visitantes. Los hoteles y restaurantes enfrentan un panorama complicado debido a la reducción del gasto por parte de los turistas, en un contexto de elevada inflación y recorte de costos.

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El turismo en Buenos Aires atraviesa su peor temporada en años

Las cifras del turismo en la Provincia de Buenos Aires durante las vacaciones de invierno del 2026 reflejan una situación preocupante. Con 790.000 turistas, la llegada de visitantes disminuyó un 11,5% en comparación con el año anterior y un 22,3% respecto a 2023. Este decremento se acompaña de un desplome en el gasto turístico, que alcanzó los 320.000 millones de pesos, con una caída real del 10,7% interanual y del 25,5% respecto a hace tres años. Esta situación se produce en un contexto de inflación acumulada del 552%.

Las autoridades turísticas bonaerenses han señalado que el ajuste económico implementado por el Gobierno Nacional ha reducido sustancialmente el poder adquisitivo de los argentinos. Aunque se reporta cierto movimiento en el turismo, este no se traduce en un aumento en el gasto, impactando negativamente a hoteles, restaurantes y prestadores de servicios, que ahora enfrentan una demanda debilitada. A pesar de que la ocupación promedio durante los fines de semana se situó en un 33,5%, es necesario destacar que dicha cifra no refleja el verdadero estado del sector.

Soledad Martínez, subsecretaria de Turismo de la Provincia, enfatizó que no solo se observa una caída en el número de turistas, sino también en el consumo y la duración de las estadías. La frase “hay movimiento, pero no hay gasto” resume la tendencia actual, donde el viajero que todavía se atreve a salir busca alternativas para abaratar costos, tales como hospedarse en hoteles con cocina o en casas de amigos y familiares.

Los establecimientos de categorías media, como dos y tres estrellas, son los más afectados, debido a los altos costos operativos que deben afrontar con una demanda insuficiente. En contraste, los hoteles de mayor categoría mantienen una ocupación más estable, evidenciando una diferencia en la resiliencia de los distintos segmentos del mercado.

El deterioro en la actividad turística no es algo nuevo: los datos acumulados durante 2026 muestran una tendencia a la baja que se viene repitiendo desde el verano. A lo largo de siete fines de semana largos en lo que va del año, la provincia ha recibido alrededor de 2,4 millones de turistas, lo que equivale a aproximadamente 77.000 visitantes diarios, una caída leve del 1,1% con respecto a 2025. Este panorama plantea importantes desafíos para el sector, que se halla en la expectativa de qué medidas se puedan implementar para revertir la situación.

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