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El uso de agua fría al final del lavado del cabello para mejorar su brillo

La aplicación de un chorro de agua fría tras el lavado del cabello puede contribuir a su brillo al cerrar la cutícula capilar. Sin embargo, no reemplaza otros cuidados necesarios para mantener la salud del cabello.

Por Fausto Casanova3 min de lectura
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El uso de agua fría al final del lavado del cabello para mejorar su brillo

La práctica de enjuagar el cabello con agua fría al final del lavado se ha señalado como un gesto que podría contribuir a dar más brillo a la melena. Según la peluquera Rosi Fernández, este sencillo procedimiento ayuda a cerrar la cutícula del cabello, lo que permite un mejor reflejo de la luz y, por ende, una mejora en la apariencia general.

Fernández aclara que, si bien este método no resolverá por sí solo problemas de opacidad o daño en la fibra capilar, es un complemento que puede formar parte de una rutina adecuada de cuidado capilar. La cutícula, que es la capa externa del cabello, desempeña un papel clave en la calidad del mismo, ya que una superficie uniforme ayuda a que la luz se refleje mejor.

En contraste, los cabellos dañados o porosos presentan una textura áspera y pueden lucir apagados. Durante el proceso de lavado, el agua caliente tiende a abrir las escamas de la cutícula, mientras que el agua fría, utilizada al finalizar el lavado, actúa cerrándolas, lo cual es beneficioso para la salud del cabello.

Es importante destacar que el efecto del agua fría es limitado, según lo indicado por la especialista. En caso de que el cabello esté en un estado crítico, como muy dañado o deshidratado, el enjuague frío no será suficiente para contrarrestar estos problemas. Por ello, el uso de productos hidratantes y la protección térmica siguen siendo fundamentales para mantener el cabello saludable.

Para realizar esta práctica sin incomodidades, no es necesario recurrir a agua helada. Se recomienda evitar temperaturas extremadamente altas durante el lavado y, al culminar, optar por un chorro de agua fresca o ligeramente fría para maximizar los beneficios.

La implementación de este hábito, aunque sencillo, puede ser un paso más en la búsqueda de un cabello con más vida y brillo, integrándose a otras prácticas de cuidado continuo que son esenciales para el mantenimiento de la salud capilar.

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