El uso de plástico para almacenar alimentos calientes genera riesgos químicos
Expertos alertan sobre los riesgos de almacenar alimentos calientes en recipientes de plástico debido a la migración de compuestos nocivos. Se recomienda optar por materiales como vidrio o cerámica para mitigar estos efectos.

La práctica habitual de almacenar alimentos calientes en recipientes de plástico, común en muchos hogares, ha generado preocupación entre expertos por sus implicancias para la salud. Estudios recientes indican que, al entrar en contacto con alimentos calientes, sobre todo aquellos con alto contenido graso o ácido, los plásticos pueden liberar sustancias químicas como ftalatos y bisfenoles, así como microplásticos. Este fenómeno no solo ocurre en entornos de laboratorio, sino también en situaciones domésticas cotidianas.
Investigaciones publicadas por la Academy of Nutrition and Dietetics en Estados Unidos enfatizan que el calor acelera la migración de estos compuestos, razón por la cual se recomienda utilizar materiales más seguros como vidrio o cerámica para el almacenamiento. La BBC, en un informe, corroboró esta información con especialistas, quienes también sugirieron evitar el uso de plásticos para alimentos calientes.
Un informe de Food Safety Magazine de marzo de 2026 revela que containers de polipropileno y poliestireno pueden liberar entre 100.000 y 534.000 partículas de microplásticos en apenas cinco minutos de exposición al microondas. Este número contrasta notablemente con las cifras obtenidas al conservar alimentos a temperatura ambiente o en frío, donde la migración de partículas es mucho menor. Asimismo, el uso frecuente y el desgaste de los recipientes pueden incrementar notablemente la liberación de estas sustancias.
Los estudios han demostrado que la temperatura es un factor determinante en la migración de compuestos químicos desde los envases hacia los alimentos. La transferencia de estas sustancias se minimiza en condiciones de frío, pero tiende a ser crítica a temperaturas elevadas, a partir de los 40°C y especialmente a los 100°C. Esto pone de manifiesto la necesidad de repensar las prácticas de almacenamiento en la cocina, especialmente en el contexto de la creciente preocupación por la salud pública y la seguridad alimentaria.
Estos hallazgos se suman a una creciente preocupación global sobre la exposición humana a químicos peligrosos presentes en los plásticos y sugieren la necesidad de tomar medidas preventivas para reducir este riesgo. La recomendación clara es optar por alternativas más seguras a la hora de conservar y recalentar alimentos, enfatizando la importancia de la salud de los consumidores.
Con un contexto en el que la educación sobre seguridad alimentaria cobra mayor relevancia, la discusión se extiende no solo al ámbito doméstico, sino también al comercial, donde los recipientes plásticos son ubicuos. La comunidad, en particular en regiones como la Patagonia, debería ser informada sobre estos riesgos para promover hábitos de almacenamiento que prioricen la salud.