Emoción de estudiantes que aprenden a esquiar en el cerro Catedral
El programa de Esquí Escolar permite que estudiantes de escuelas públicas de Bariloche aprendan a esquiar en el cerro Catedral. Esta actividad, que involucra a 1.560 niños, busca acercarles al deporte y al entorno natural.

Entre agosto y septiembre, un total de 1.560 estudiantes de sexto grado de escuelas públicas de Bariloche, así como de Dina Huapi y zonas rurales cercanas, están participando en el programa de Esquí Escolar. Esta iniciativa, que se realiza por segundo año consecutivo, los introduce al mundo del esquí y al cerro Catedral, permitiéndoles disfrutar de un deporte que para muchos resulta inalcanzable en otras circunstancias.
La actividad se desarrolla durante ocho semanas, con un enfoque en clases prácticas que tienen lugar de lunes a jueves. Las primeras horas de la mañana en la base del cerro se llenan de entusiasmo, con niños que, emocionados, viven sus primeras experiencias en la nieve. Gabriel Fernández, coordinador del programa, destaca que se buscó que los viernes se mantuvieran libres por si se necesitaban suspender alguna jornada de clases.
Este programa no solo se trata de aprender a esquiar, sino que tiene un enfoque educativo más amplio. Gabriel Fernández explica que busca que los alumnos se relacionen con la montaña como parte de su identidad y desarrollo. La actividad fue interrumpida en 2024 por problemas presupuestarios, pero desde el año pasado se reanudó, abarcando a aquellos estudiantes que perdieron esta oportunidad en quinto grado.
A primera hora de cada jornada, un transporte organizado por el Ministerio de Educación recoge a los estudiantes desde sus escuelas y los lleva al cerro. Los grupos, compuestos por alrededor de 200 niños cada semana, son organizados por los profesores y guías de montaña, que ayudan a los niños a equiparse y disfrutar de la experiencia en la nieve. El primer día suele ser el más complicado, ya que se arman los grupos y los niños conocen a sus instructores.
Esta iniciativa representa una oportunidad para que chicos de entornos menos favorecidos accedan a la práctica de un deporte considerado exclusivo. Durante estas jornadas, el cerro Catedral no solo se convierte en un espacio de aprendizaje sobre esquí, sino también en un aula al aire libre, conectando a los estudiantes con su entorno natural. Mientras se deslizan por las pistas, los niños descubren la belleza del paisaje patagónico, un recurso que les pertenece y del que muy pocos pudieron disfrutar hasta ahora.
La propuesta ha sido bien recibida y se espera continuar con su desarrollo en los próximos años, ampliando el acceso a actividades al aire libre, fundamentales para el crecimiento y bienestar de los jóvenes en la región.