Emprendedor de San Martín de los Andes busca llevar embutidos artesanales al mundo
Facundo Solari, un emprendedor de San Martín de los Andes, ha creado una marca de embutidos artesanales que rescató recetas tradicionales de la región. Con productos como trucha ahumada, salames de ciervo y longaniza, busca dar a conocer los sabores de la Patagonia a nivel nacional e internacional.

En San Martín de los Andes, Facundo Solari ha transformado una inquietud personal en un próspero emprendimiento de embutidos artesanales. A través de la recuperación de recetas tradicionales, Solari elabora una variedad de productos que incluyen trucha ahumada, salames de ciervo, longaniza, spianatta y jamón de jabalí. Esta iniciativa no solo apunta a satisfacer un nicho en el mercado local, sino que también busca llevar el sabor de la Patagonia al ámbito internacional.
La motivación de Solari surgió hace aproximadamente diez años, cuando decidió optar por una alimentación más natural y se dio cuenta de la falta de productores locales que ofrecieran embutidos artesanales. Con este objetivo en mente, comenzó a investigar y experimentar en su cocina, desarrollando inicialmente chorizos y salames caseros. Con el tiempo, esta búsqueda personal evolucionó hacia un proyecto más ambicioso: el establecimiento de su propia marca, bautizada como Don Emilio en homenaje a su abuelo, Emilio, un hombre que siempre trabajó en proyectos independientes.
El proceso de producción de estos embutidos se basa en la filosofía de respetar los tiempos necesarios para la elaboración de cada producto. Solari enfatiza la importancia de seleccionar cuidadosamente la materia prima y combina técnicas tradicionales de diferentes partes del mundo. Por ejemplo, algunos salames requieren hasta 21 días de producción, mientras que ciertos jamones pueden tardar hasta 120 días en madurar, reflejando su compromiso con la calidad y el carácter artesanal de sus productos.
La propuesta de Don Emilio no solo se centra en la producción de alimentos, sino también en la experiencia que estos brindan. Solari busca transmitir una forma diferente de disfrutar la gastronomía regional, destacando en su oferta dos productos que definen la identidad de su marca: la spianatta y la chistorra, cada una con conexiones culturales a Italia y España, respectivamente.
Esto no solo representa el resurgimiento de tradiciones culinarias, sino también una oportunidad de desarrollo económico para la región. A medida que los turistas y locales comienzan a descubrir estos sabores auténticos, se abre una puerta para que el producto local se posicione en mercados más amplios, lo que podría beneficiar la economía de San Martín de los Andes y sus alrededores.
En este sentido, el emprendimiento de Solari se convierte en un ejemplo de cómo las raíces culturales pueden ser revitalizadas y compartidas con el mundo, ayudando a que la rica tradición gastronómica de la Patagonia adquiera un nuevo significado y proyección. Así, con cada bocado, busca no solo llenar el paladar, sino también preservar la herencia de su tierra.
Por lo tanto, el futuro de Don Emilio parece prometedor: con una base sólida de pasión y técnica, Solari está en el camino de transformar su amor por la cocina en un legado que trascienda fronteras.