En 16 meses, argentinos ahorraron tanto en dólares como produce Vaca Muerta
En un periodo de 16 meses, los argentinos han acumulado ahorros en dólares que equivalen a lo producido por Vaca Muerta desde su inicio. Esto surge tras la flexibilización del cepo cambiario, lo que permitió a un 3% de la población adquirir US$ 48.970 millones en billetes. Este fenómeno refleja cambios profundos en la estructura social y económica del país.

Desde la apertura parcial del cepo cambiario en abril de 2025, aproximadamente un 3% de la población argentina ha adquirido alrededor de US$ 48.970 millones en divisas, una cifra comparable a la totalidad de dólares generados por Vaca Muerta desde su comienzo en 2013. Este dinamismo en la compra de dólares se enmarca en un contexto caracterizado por el atraso cambiario, que ha sido utilizado como ancla nominal para los precios, generando un nuevo panorama económico.
Este fenómeno plantea inquietudes sobre la reconfiguración de la pirámide social en Argentina. De acuerdo con la última encuesta realizada por la Consultora W, dirigida por el economista Guillermo Olivetto, se evidencian diferencias significativas en los ingresos de los hogares. La clase alta, que representa solo el 5% de la población, presenta ingresos promedio de $14 millones, mientras que la clase media alta (17% de los hogares) promedia $6,5 millones.
Por otro lado, el informe también detalla que el 26% de los hogares pertenece a la clase media baja con ingresos promedio de $3 millones, mientras el 30% se clasifica como clase baja no pobre, con ingresos de $2,2 millones. Finalmente, el 22% de los hogares se ubica en la clase baja pobre, con ingresos promedio de solo $1 millón. Esta segmentación muestra un escenario complejo donde los ingresos han permanecido estancados para la mayoría de las familias, a pesar del aumento en la rentabilidad de algunos sectores.
El impacto social de esta dinámica económica es notable, generando un contraste marcado entre los sectores más acaudalados y aquellos más vulnerables. La adquisición de dólares por parte de una porción reducida de la población contribuye a profundizar las desigualdades ya existentes en el país, donde los beneficios del modelo económico no se distribuyen equitativamente.
Además, el modelo económico actual, que navega entre la estabilización y el crecimiento, parece favorecer a ciertos grupos en detrimento de otros, lo que alimenta un debate sobre cómo las políticas implementadas moldean la estructura social. A medida que el programa de La Libertad Avanza transita hacia su tercer año, el análisis de la evolución de la pirámide social se vuelve crucial para entender sus implicaciones futuras.
Los próximos meses serán clave para observar cómo evoluciona esta situación en el contexto de la política económica del actual gobierno y su impacto en la distribución del ingreso en Argentina. La reconfiguración de la clase social y las decisiones económicas que se toman en este marco tendrán repercusiones sobre la estabilidad social en el país.