Encuentro de encajeras resalta la tradición del bolillo en La Rioja
En Fuenmayor, La Rioja, se llevó a cabo un encuentro nacional donde unos 170 encajeras se unieron para celebrar el arte del encaje con bolillos, una práctica que demanda gran concentración y destreza manual.

El pasado sábado, la localidad de Fuenmayor en La Rioja se convirtió en el escenario de un encuentro nacional que reunió a aproximadamente 170 encajeras provenientes de diversas comunidades españolas. Este evento, que coincide con la feria de artesanías y vinos de la zona, busca poner de relieve una tradición que combina arte y técnica; el encaje con bolillos, que implica la meticulosa labor de entrelazar hilos enroscados alrededor de pequeños palos de madera, también conocidos como bolillos.
La organizadora del evento, María Carmen San Martín, resaltó que este año se celebra la 24ª edición del certamen. San Martín, quien ha dedicado casi tres décadas a la enseñanza de esta técnica en la Universidad Popular de Logroño, destacó que, a pesar de que la mayoría de las encajeras son mujeres de edad avanzada, cada vez se suman más jóvenes al aprendizaje de esta destreza.
El encaje de bolillos tiene una rica historia que se remonta al siglo XVI, cuando técnicas similares llegaron a España a través de los intercambios comerciales con los puertos de Flandes. María Carmen precisó que a pesar de la existencia de técnicas contemporáneas, ella se especializa en el encaje clásico español, en el que el aprendizaje depende de la paciencia y la atención al detalle, cuestiones esenciales para evitar que los hilos se enreden y para lograr un acabado perfecto.
La práctica del encaje no solo se considera un pasatiempo, sino que también tiene beneficios terapéuticos. Según algunos médicos, hacer bolillos puede ser una actividad útil para personas mayores, ya que ayuda a trabajar la concentración y la destreza manual. Esta labor requiere dedicación y tiempo, y cada pieza elaborada, que a menudo se utiliza en ligas y pañuelos para novias, es el resultado de horas de trabajo minucioso.
Antiguamente, los encajes eran utilizados mayormente por la clase alta para adornar prendas y ajuar, pero en la actualidad, muchas tejedoras prefieren confeccionar piezas que puedan ser exhibidas, como abanicos o tocados, buscando así dar visibilidad a su trabajo.
Sin embargo, el encuentro de este año ha estado marcado por una disminución en la participación con respecto a ediciones anteriores, donde se congregaban hasta 400 encajeras. San Martín lamentó la pérdida de interés por parte de las nuevas generaciones, lo cual cuestiona el futuro de esta tradición textil artesana en España.