España implementa un estudio para evaluar el riesgo personalizado de cáncer de mama
España lanza el proyecto MamoRisk, un estudio que busca determinar el riesgo personalizado de cáncer de mama basado en factores genéticos y ambientales.

El gobierno español ha dado inicio al proyecto MamoRisk, una iniciativa que busca calcular el riesgo individual de cáncer de mama en mujeres a partir de varios factores, como estilo de vida, genética y características mamográficas. Este estudio está liderado por instituciones como el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela y el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, y cuenta con un financiamiento de 1,2 millones de euros del Ministerio de Ciencia en el marco de esfuerzos por la Medicina Personalizada de Precisión.
El funcionamiento de MamoRisk es similar al de una calculadora, donde se ingresan datos relacionados con los factores de riesgo y se obtiene una clasificación que determina el nivel de riesgo al que está expuesta la mujer en plazos de dos y cinco años. Este programa piloto comienza en Galicia y se expandirá a otras comunidades autónomas, involucrando a 10.000 mujeres elegidas de manera aleatoria de programas de cribado.
El estudio invitará a 4.000 mujeres que han sido diagnosticadas con cáncer de mama y a 6.000 que se encuentran sanas, todos seleccionados entre aquellas que han participado en programas de detección precoz durante al menos seis años. La recolección de datos incluirá información clínica y epidemiológica, así como muestras de saliva para el análisis genético.
El proyecto se enfoca en validar un nuevo modelo estadístico que integra y evalúa los factores de riesgo no genéticos junto con los genéticos y mamográficos. El modelo empleará un algoritmo conocido como BOADICEA, que combina información de antecedentes familiares y clínicos para estimar las probabilidades individuales de desarrollar cáncer de mama o de ovario. Este enfoque representa la culminación de años de investigación que han permitido identificar múltiples variantes genéticas relacionadas con el riesgo del cáncer.
El objetivo es que si el modelo demuestra ser efectivo, pueda implementarse en los programas de cribado existentes, permitiendo un seguimiento más intensivo en aquellas mujeres con mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad. De este modo, se espera mejorar la detección temprana del cáncer y llevar a cabo medidas preventivas más adecuadas para cada caso específico, contribuyendo así a mejores tasas de recuperación y a la salud pública en general.
Este avance científico no solo puede beneficiar a la población española, sino que también proporciona un modelo que podría ser replicable en otros contextos, incluyendo la Patagonia, donde la detección temprana y la investigación sobre el cáncer son igualmente relevantes. La implementación de métodos personalizados de evaluación del riesgo podría enriquecer los programas de salud pública en la región, al abordar el impacto del cáncer en la comunidad.