Estados Unidos intensifica ataques aéreos en Irán tras muertes de soldados
En respuesta a la muerte de dos soldados estadounidenses, EE. UU. lanza nuevos ataques aéreos en Irán, buscando debilitar las capacidades militares iraníes en el estrecho de Ormuz.

En la madrugada del domingo, Estados Unidos llevó a cabo una serie de ataques aéreos sobre objetivos militares en Irán, esto tras el reporte de las primeras muertes de militares estadounidenses en el marco de un resurgimiento de hostilidades con la República Islámica. Según el Comando Central de EE. UU. (CENTCOM), estas operaciones fueron ordenadas por el presidente Donald Trump y están dirigidas a disminuir la capacidad de Irán para amenazar la navegación comercial en el estratégico estrecho de Ormuz, así como a responder a recientes agresiones por parte del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Los informes indican que los bombardeos se concentraron en el puerto de Sirik, en el sur de Irán, y en la zona de Hajiabad, lo que evidenciaría un enfoque en destruir las infraestructuras que contribuyen a las operaciones de las fuerzas iraníes en la región. Esta acción se produce tras la muerte de dos soldados estadounidenses y la desaparición de un tercero a causa de ataques con misiles y drones iraníes en Jordania, que se constituyen como las primeras bajas estadounidenses desde el inicio de las nuevas hostilidades en febrero.
El contexto de estas acciones se encuentra inmerso en una guerra reactivada que había comenzado con una ofensiva israeloestadounidense contra Irán y había sido seguida por un alto el fuego en abril. Desde el inicio de este conflicto, se ha informado de un total de 16 militares estadounidenses fallecidos. Las tensiones han escalado notablemente en los últimos días, con Irán anunciando que también atacaría bases aéreas estadounidenses en Jordania, además de infraestructuras civiles en Kuwait y Baréin, donde se han registrado daños significativos.
La situación se complica aún más por las repercusiones en el comercio marítimo en el estrecho de Ormuz, donde se había reabierto la vía tras el acuerdo de paz, pero que ahora se presenta casi paralizada debido a los aumentos en la violencia. Antes del conflicto, este estrecho era fundamental, ya que casi el 20% del comercio global de hidrocarburos transita por allí. Las operaciones estadounidenses, que buscan restablecer el control sobre los puertos iraníes, podrían exacerbar aún más la situación regional.
Desde el lado iraní, el líder supremo Mojtaba Jamenei ha emitido una advertencia a EE. UU., sugiriendo que su aproximación actual hacia la guerra sólo irá en contra de sus intereses. Asimismo, se reportan daños en instalaciones críticas en Irán debido a los ataques aéreos, que han impactado estaciones de bombeo y transformadores eléctricos, mientras los Guardianes de la Revolución advierten sobre la continuación de los bombardeos hasta que se restablezca la calma en la región.
El Consejo de Cooperación del Golfo ha calificado los ataques iraníes a infraestructuras civiles como “crímenes de guerra”, lo que refleja la creciente preocupación por la escalada del conflicto y sus efectos en la seguridad de la región, que sigue siendo volatile.