Estudian huellas de dinosaurios de 130 millones de años en Neuquén
Investigadores descubrieron huellas de dinosaurios en rocas del Cretácico en Neuquén, proporcionando nuevos datos sobre la fauna prehistórica de la región. Estas marcas, se hallan en depósitos eólicos, permitiendo reconstruir el ambiente en que vivieron y cómo quedaron preservadas. El estudio ofrece una perspectiva única sobre la biodiversidad local hace más de 130 millones de años.

Científicos de diversas instituciones, entre ellas el CONICET y la Universidad Nacional del Comahue, han descubierto huellas de dinosaurios en el noroeste de Neuquén, específicamente en zonas del Cretácico. Este hallazgo, que data de hace más de 130 millones de años, revela información valiosa sobre la vida de estos gigantes en la región, a partir de huellas halladas en rocas de arena.
Ubicadas en Mina San Eduardo, a aproximadamente 80 kilómetros al sudeste de Chos Malal, las huellas fueron estudiadas tras dos campañas de exploración realizadas en 2017 y 2022. Los resultados de esta investigación, que han sido publicados recientemente en la revista Historical Biology, son significativos porque representan el primer trabajo de este tipo sobre huellas preservadas en depósitos eólicos, que son rocas formadas a partir de sedimentos transportados por el viento.
El estudio se centró en la identificación de las especies responsables de las huellas, así como las condiciones medioambientales que permitieron su conservación. A través de un análisis minucioso de tamaño, forma y posición de las huellas en las diferentes capas de roca, los investigadores lograron documentar al menos 23 marcas. Las evidencias sugieren que en la región habitaron grupos de dinosaurios como los saurópodos y posiblemente los tireóforos, que incluyen a los estegosaurios y anquilosaurios.
Las huellas más grandes correspondían a las manos de los saurópodos, alcanzando un ancho de hasta 60 centímetros y con formas que recuerdan a una media luna, lo que facilitó la identificación de su origen. Otras huellas, que presentan impresiones de los dedos, miden alrededor de 24 centímetros de ancho, lo que también contribuye al entendimiento de la diversidad de estos animales prehistóricos y sus comportamientos.
Este hallazgo tiene un impacto significativo no solo en los conocimientos paleobiológicos, sino que también ofrece un nuevo enfoque sobre la biodiversidad del Cretácico en la región patagónica. Al no haberse encontrado fósiles óseos en esta área, las huellas aparecen como la única evidencia de la presencia de dinosaurios, lo cual enriquece la comprensión histórica del lugar y su entorno.
De ahora en más, se prevé que continúen las investigaciones en el área con el fin de descubrir más sobre el ecosistema de aquel entonces, así como las características de otros posibles ingresos de fauna en lo que hoy es la Cuenca Neuquina.