Estudiantes de la EPET 7 construirán un karting eléctrico para la Fórmula Lanín
Los estudiantes de la EPET 7 de Neuquén están construyendo un karting eléctrico para participar en la Fórmula Lanín, un certamen provincial para escuelas técnicas. Con la ayuda de sus docentes, los alumnos están aplicando conocimientos de diversas áreas como electrónica y mecánica en este proyecto que culminará en una competencia programada para el 22 y 23 de octubre.

Un grupo de estudiantes de 4°, 5° y 6° año de la EPET 7 en Neuquén se encuentra inmerso en la construcción de un karting eléctrico, con el que representarán a la escuela en la competencia Fórmula Lanín. Este campeonato provincial, que reunirá a alrededor de 25 escuelas técnicas y agrotécnicas de Neuquén, tendrá lugar en el autódromo de Centenario los días 22 y 23 de octubre.
La iniciativa comenzó a fines de agosto y busca aplicar en la práctica lo aprendido en las aulas, llevando a los estudiantes a trabajar en un proyecto que, aunque no está directamente relacionado con su especialidad, les permite adquirir conocimientos valiosos. Aunque el motor del karting corresponde a las especialidades de Electrónica y Electricidad, los alumnos también debieron aprender sobre soldadura y mecánica para avanzar en la construcción del vehículo.
Lucas Solorza, profesor de Electricidad y Electrónica, destacó que los estudiantes han demostrado una iniciativa sobresaliente al enfrentarse a desafíos que no dominan completamente. Han realizado consultas, investigado y practicado habilidades a medida que necesitaban resolver problemas en el proceso de construcción. Este aspecto del proyecto ha sido fundamental para el aprendizaje, ya que los alumnos han debido aplicar sus habilidades de manera práctica, reforzando su capacidad para enfrentar situaciones imprevistas.
La construcción del karting se realiza bajo la supervisión de los docentes, pero son los propios estudiantes quienes toman decisiones, realizan cálculos, miden y utilizan las herramientas necesarias para avanzar en el proyecto. Este enfoque les ha permitido desarrollar un sentido de responsabilidad y un enfoque resolutivo ante los obstáculos que surgen.
El proyecto no solo se considera una experiencia educativa, sino que también se reconoce como una práctica profesionalizante. Esto es particularmente beneficioso para los estudiantes de sexto año, pues las horas de trabajo en este desafío contribuirán a su formación profesional, dándoles la oportunidad de integrar teoría y práctica en su experiencia educativa.