Estudio alerta sobre el impacto del descarte pesquero en la fauna marina argentina
Un reciente estudio detalla cómo el descarte pesquero en el norte del Golfo San Jorge ha alterado la dieta de la fauna marina. Durante 40 años, la práctica de arrojar especies sin valor comercial ha llevado a un cambio en la alimentación de mamíferos marinos como los lobos marinos.

Un estudio científico de 25 años en el norte del Golfo San Jorge ha revelado que el descarte de especies pesqueras sin valor comercial ha modificado la dieta de los mamíferos marinos en las costas patagónicas. Esta investigación, liderada por el investigador Enrique Crespo del Cenpat, concluye que los restos arrojados al mar por los barcos han reemplazado las presas tradicionales de estos animales, llevando a un aumento en la ingesta de crustáceos en lugar de peces, específicamente langostinos y munidas.
Los registros analizados indican una notable disminución en el consumo de merluza por parte de lobos marinos comunes y lobos finos, lo cual se atribuye a un modelo de explotación pesquera que prioriza las demandas del mercado por encima de la salud del ecosistema. Este cambio en la dieta genera un impacto ecológico considerable, afectando no solo a los mamíferos marinos, sino también a otras especies en la cadena alimentaria.
Además, el estudio señala que la acumulación de materia orgánica en el fondo marino, consecuencia del descarte, ha propiciado desequilibrios significativos en diversas poblaciones. Por ejemplo, la cantidad de gaviotas cocineras se ha quintuplicado, a la par que se han registrado ataques a la ballena franca austral, lo que pone en riesgo la seguridad del tráfico aéreo regional y la salud de especies emblemáticas del área.
El volumen del descarte es alarmante: se estima que anualmente se arrojan al mar alrededor de 300 mil toneladas de animales como peces óseos, tiburones, rayas e invertebrados. A pesar de que existen regulaciones que prohíben esta práctica, la escasa fiscalización y la falta de sanciones efectivas permiten que estas actividades continúen impunemente, lo que afecta gravemente el ecosistema marino.
Organizaciones como Sin Azul No Hay Verde han expresado su preocupación por la inacción del Estado en la fiscalización de estas prácticas pesqueras. Según Juan Coustet de la fundación, el volumen de descarte está desestabilizando el ecosistema en su conjunto.
Para abordar esta situación, los especialistas proponen la implementación de embarcaciones de acopio que recojan el material en altamar y lo lleven a puerto. Además, sugieren transformar estos bioproductos en harina de pescado o en alimentos balanceados de alto valor nutricional. La colaboración entre el sector público y privado, a través de financiamiento y tecnología adecuada, es vista como una opción viable para procesar eficientemente las capturas y así cuidar los recursos pesqueros en la Patagonia.