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Estudio analiza cómo compartimos buenas y malas noticias entre nosotros

Un estudio internacional desvela que las personas tienden a compartir más sus fracasos que sus éxitos cuando conversan sobre experiencias similares, buscando así aliviar el malestar del interlocutor.

Por Pilar Alvarez5 min de lectura
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Estudio analiza cómo compartimos buenas y malas noticias entre nosotros

Un nuevo estudio revela un patrón notable en el intercambio de noticias y experiencias en la interacción social. La investigación, realizada en conjunto por instituciones como la Bayes Business School y la Universidad Rice, indica que los individuos son más propensos a compartir sus fracasos en lugar de sus éxitos cuando hablan con personas que han experimentado situaciones similares. Esto sugiere que el objetivo principal es ofrecer consuelo y apoyo en lugar de presumir o mostrar una imagen favorable.

El estudio involucró a 8.229 participantes y fue llevado a cabo a través de diversas metodologías, incluyendo conversaciones espontáneas y respuestas a situaciones hipotéticas. Los resultados muestran que hay una tendencia marcada a igualar el tono emocional de la conversación: cuando una persona narra una experiencia negativa, es probable que la respuesta sea otra historia de fracaso en lugar de un relato positivo, que se reserva principalmente para cuando ambos interlocutores comparten buenas noticias.

La decisión de compartir un fracaso está influenciada por la intención de aliviar el malestar ajeno, revelando un estilo comunicativo basado en la reciprocidad emocional. En situaciones en las que los participantes recibían malas noticias, la disposición a contar una experiencia similar era notablemente alta, alcanzando hasta 87 puntos sobre 100. Por el contrario, si ambos compartían buenas noticias, ese porcentaje caía al 70%. Esto indica una diferencia significativa en cómo se perciben y responden a las experiencias negativas en comparación con las positivas.

El estudio subraya además que esta dinámica se ve afectada por el contexto en que se desarrollan las conversaciones. Cuando las vivencias compartidas pertenecen a la misma área, como salud o trabajo, la inclinación a compartir fracasos aumenta. Sin embargo, si las noticias provienen de distintos ámbitos, como una mala nueva financiera frente a un éxito personal, la tendencia a destacar logros positivos se refuerza.

Asimismo, se constató que el grado de afinidad entre los participantes impacta en la disponibilidad para compartir experiencias. Cuando existe un vínculo más cercano, la tendencia a relatar un fracaso ante otro fracaso fue significativamente mayor que en casos de distanciamiento, donde la reciprocidad emocional se debilitaba. Esta dinámica habla de la complejidad de las interacciones humanas y de cómo se gestionan las emociones en la comunicación cotidiana.

Finalmente, la investigación destaca que la motivación que guía estas decisiones no es el deseo de mostrar estatus o superioridad, sino más bien una preocupación genuina por el impacto emocional en el otro. En consecuencia, los individuos tienden a suavizar sus relatos, ofrecer consuelo o incluso evitar ciertos temas que potencialmente podrían incomodar. Este comportamiento refleja una conexión profunda con la sensibilidad de las emociones ajenas y cómo estas influyen en las relaciones interpersonales.

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